martes, 23 de noviembre de 2010

Carne de mujer (Al machista y maltratador)


Nací de un brote en el surco de la Vida, mujer...
¡Y me llamaste... "Tierra"!
...
Como clave de la llave de la vida,  me siento en la tuya,
encrucijada;
una esperanza perdida, un pensamiento delirante; probablemente única plegaria
capaz de ser alma sin nombre de los pueblos;
pero mujer en el surco de mi vientre...
¡Recibiendo, engendrando, cuidando el fruto, pariendo!
Disponible en el caos, más que un campo de tiro o zafarrancho,
lujuria en la holgura en del combate;
cuerpo para 'fuego a discreción';
aprovechable en el incendiario paso de las hordas...
Y en otras guerras de un alma de mujer insatisfecha,
sólo del solaz apacible de tus tardes... 
¡Sin ternura y media vuelta! -Tu descanso-
Para tu celo de macho, dolor sin libertad por poseída.
Y en la belleza, arrullo que promete en otros brazos,
 ironía del perdón para tu orgullo
¡Si tus brazos sólo fueron mi desgracia.
 Porque seré tierra de todas tus conquistas...
¡Violación!
A veces, sólo tierra de semillas en la vanidad de todas tus cosechas...
¡Siembra!

-Por la vereda de la mujer de pensamientos,
la que se acoge a la libertad del verso en todas las palabras,
la que se llena de teorías y razones en los verbos que conjuga;
la que se sacia en la retórica flameando en la ficción, te sabe...
¡No del Amor cuando más falta le haces!-
¡Son más veces las que se ofrece la artesa preparada,con su promesa resignada,
de masa noble que promete en la espera, ser sostén que saciará tus hambres, 
sin ser yo libre como lo será la semilla que cosechas... ¡Prisionera vigilada!
Sintiéndome sólo tu mendrugo.

Mi oficio de ser mujer ya es un trabajo. Mester de tus sueños para cada día;
pero me deshago en el rumor ausente en que me atraes...
Y si no oigo tu voz en la luz  de un bello canto, siendo de tu sed el agua del camino;
y de tu cansancio anhelo en el descanso; soy braza en el rescoldo que te aguarda
y servidumbre en el lar donde te hospedas.
Y sé que soy y seré "la inútil, la de siempre"... en el cobarde, acobardada,
un necesario fuego de artificio para ratos;
el báculo de un prólogo consumiéndose de asco...
¡Mujer al fin de un macho cuando calla!
-Sé de algunas, que se convierten en pesado equipaje al horizonte
del brazo de la nada, bajo el ardiente sol de otras tormentas;
sin protección de sombra y sedientas, se enamoran del mar o de la luna.-

El amor que dices dar es sólo de cintura para abajo,
y pagas su servicio, creyéndolas obreras serviles de caprichos.
...
Tú, varón, 'el macho':
Esta extraña locura de ser mujer se me enciende en el hueso de cenizas;
y me hace de brumas navegante buscando el faro-entendimiento
por océanos oscuros donde te ocultas del pecado de los tiempos.
Porque en el 'yo' de conjugar 'vivir', te conjugas en el 'yo quiero'.
Y, compartiendo nuestros cuerpos, somos del impulso firme de la arteria,
pero sin lisura, mi hielo en tus infiernos...
¡Y siendo yo ascua de mi ser, vaciada, sigo para el verdadero Amor ardiendo,
allí donde el sendero me lleva a otro Universo, donde se forja la idea razonada y se construye mi cerebro.
¡Allí mismo pongo a juicio el amor en el auténtico, que dices dar y me confundo!
Mas, qué poco somos, pero somos menos de dos para sentir esta ráfaga de vida, tuya y mía;
cuando pasa hecha trizas o pedazos entre las luces y las sombras, para llamarlo de algún modo conocido...
¡Dolor!
¡La vida propia sin amor no se ilumina de los sueños rotos, cuando aún hay tiempo
para saber sí existe el sano sentimiento, porque no supiste retener los míos!
Por eso te pido que te apartes de mí y lo hagas para siempre...
¡Macho maltratador, vil asesino!


Elisa
3/10

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