La Charca de Ranita Azul 2

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Un segundo blog

LA CHARCA DE ELISA

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Mi blog de poesía, prosa y reflexiones...

martes, 9 de agosto de 2016

Mi fortaleza interior


Foto: alattkeva


Madrugué para hacer esta foto y filmar las primeras luces de ese amanecer.

PENSAMIENTOS DE CHARCA

Una siempre está habitada como una vieja ciudad interior. Acompañada de su espíritu combativo. Armada con la palabra y su dignidad para hacer guardia constante. La vida lo exige y estás en la tronera de lo que inquieta o en las almenas, vigilando.

En mi ciudad interior, algunas veces me pierdo por sus calles. Disfruto de mis murallas. Subo a las atalayas, miro el mundo que me rodea. Veo vagar por ahí fuera una parte importante de mi espíritu y recuerdo mucha vida llena de nostalgia. Es la única forma de sentir las cosas que pasaron, las que son hoy y no podrán seguir siendo aunque esté  atenta.

Duele la memoria cuando piensan esos otros, los que me dicen que especulo, por la falta de ella misma, que no sé si los abandona o intentan enredarme. Es un método eficaz para salir del paso de todo cuanto se olvida. Pero, sobre todo, recordarán que estuve viva para contar con mi testimonio, escribiendo lo que pensaba. Puedo saber en qué se han convertido las cosas que no fueron, como las que me colocan encima, porque cuando ellas pesan, es mejor endosar a quien se va antes al otro lado...  ¡Estuve allí y soy un resultado con memoria, la que no tienen! Entonces, medito en las que aún debe suceder bajo 'estas ruinas' que me rodean. No temo a las emboscadas si permanezco haciendo guardia, pero agradeces estar con la mente sana y activa sin perder detalle, sin olvidar lo esencial, siendo firme guardiana de tu propia realidad, a la que titulo: "mi fortaleza interior".
Siempre nos enseñan las maldades ajenas, a defendernos, aunque se sufra dolor, por cómo se opina sirviendo a la Verdad. Te llaman: "especuladora".... No sé "si por las moscas" o porque aún su relativa madurez con tantos conocimientos, se resiste a ser adulta y mirar de otra forma la vida. 
No estás lleno de rencor. Ya te has llenado de sensatez y madurez como para no despreciar un pensamiento inferior, pero sobre todo los silencios. Vas aprendiendo a callarte ciertas opiniones, las formas o maneras de justificar acciones injustas, las ofensas, las falsedades y cuentos en los que se apoya la incoherencia por falta de altura moralo temor a defender lo que no se comprende o no se sabe. Defender la dignidad o la de otros con tal de perjudicar a la del "guetto"... es mucho más fácil.

Aprendes a crecer viendo cómo se defienden las desdichas con falsedades; las culpas propias con las justificaciones bien pulidas, casi creíbles; las meteduras de pata con "un perdóname" y, cómo se tapan las miserias con la manipulación de los hechos que afectan las conciencias. Entonces, sabiéndote humillada ante los resultados de la vida, aceptas sin lucha aunque con rabia o indignación y asco que nos llenen los momentos de malos recuerdos, que serán los hechos ajenos los que atestiguarán los resultados en tu ausencia: "¡ah, tenía mucha razón, era tal como pensaba y así pasó!" Entonces, dejas de ser "la especuladora, la abundante, la enredadora".
Sé que la vida, por años, se hace demasiado consecuente y, si razono la existencia por ser tolerante silenciando mis opiniones, ella me ha tomado tiempo atrás la delantera, me conoce porque callo para no pelearme con nadie. Callar no es bueno, no favorece las opiniones verdaderas ante el que miente.

Miro desde todos los puntos cardinales, para no perder la visión de lo que realmente atisbo y necesito en este ahora. Cuesta trabajo ser dios... ¡Y Dios lo sabe!

Lo que me queda, lo que amo dentro y fuera de mi ser me lo guardo aunque lo lleve con dolor. Y, por eso me he visto asediada por mí misma, reclamando justicia, por haber sido solidaria o tolerante me quejo a lo que queda de mí; y por no hacer caso a mi sentido común que me decía: no hagas esto por orgullo, cállate, que no te convenzan, que no es verdad cuanto te dicen, que nada de lo que pinta tiene el colorido que esperas...
Me arrepiento no haber disparad a tiempo 'mis bolaños' cerrando mi castillo interior. Tampoco cerré algunas páginas y hoy me señalan los malos espíritus por ser imbécil. No las cerré por bondadosa. Porque sólo enseñando el mal carácter consigues ser respetada. He pagado una cuota de amor muy alta para salir del conflicto interior, aguantando a quienes querían dar lecciones, que no se aplicaban. Sospecho, que hay una tertulia de sombras fuera de mis muros, cuando mi instinto asedia la realidad y, ésta, cree que escapa de mi línea de fuego. La veo y me callo a pesar de su aparente exquisitez por parecer amable y demostrar altura.
Con respecto a mi existencia, soy ese libro que, por demasiado visto se hace transparente, aunque se guarda páginas selladas que tienen mi interés personal. En otras cosas sí demasiado redichas por lo que se vea a simple vista o se sabe de mí, en el entorno en que me muevo. Nunca, pasé por alto el daño que se puede hacer a otros, empezando por mí. Pero no armé la gresca o escándalo delante de quienes escuchan y son ajenos a mí mundo o mi familia. Sólo aviso al culpable y doy un correctivo a una mala conducta.

Sí, demasiado mío es el ejemplar que no parece que los míos conozcan bien. Con sus tapas de auténtica piel sensible al deterioro, 'piel azul', ajadas por los años de uso. Sus páginas están llenas de notas al margen que sólo las entiende mi corazón. Tienen algunas apostillas necesarias, que invitan a llamarme la atención. Hay muchos silencios llenos de respuestas en clave, mientras otros enmudecen al recordarlas.

Sé, que no vale la pena croar donde no hay agua. Que la vida enseña pero se olvida de la letra pequeña. Por eso, unas cuantas hojas sin llenar permanecen prisioneras de mis palabras. Son las que digo antes, mis páginas selladas.

Hoy, -y lo lamento- lo he dejado por ahí abierto a quien no se lo merece... Brotaban arroyos de lo que nunca debo hablar. Pues contar la verdad no es tan malo, pero depende a quien se la digas y, a pesar de saber que de nada vale servir a tus valores, reconoces que eres canto del agua mansa, y siendo pura y potable te lo tiran como una sospecha que plagia a otros. ¡Sí, me da tristeza, porque, dime tú alma mía, ¿a quien puede plagiar 'una rana' que siempre supo hallar al plagiador, por saber cómo buscar textos ajenos, por leer tantas cosas vetustas y extrañas que los siglos esconden? Pero las ágiles mentes rebuscan para ser originales y sorprender a otros. No a todos le interesa beber cuando sirves a la duda. Más bien se teme a que descubras su engaño.

Ser el único lomo del contenido de tu propio libro, o lo que ta queda del mismo, es como ser la columna vertebral del que aguanta su propio peso y, una parte de sus páginas abiertas consiguen ser mi fortaleza. Las que vigilo desde sus troneras aún permaneciendo bien unidas y cosidas a su nave interior. Quilla siempre a flote, donde navega su historia. No sé si merecerá la pena que las valoren los míos. Porque, si se desparrama las hojas, volarán con el viento de las ideas encontradas, parecidas, solidarias en pensamientos o controvertidas y, sin ton ni son para quien no los aprecia, podrían convertirse en humo... ¿A quién más puede importar lo que no se vende? Son imparables los sentimientos.

También se puede creer que "me tiro un farol"... cuando lo llevo conmigo bien encendido. Su única edición data de: dic/1941. ¡No habrá otra, querida familia y amigos!
Lucir 'los velámenes' gastados de la nave vida, es vestir la realidad fortificada, con estandartes de historia verdadera y en buen uso, aunque hay muchas historias merodeando "por si las dudas". Aunque no tenga otras ventajas del mundo en el que giran intereses o apariencias, descubres que, un apellido, mestizaje u honesta situación social, está carente de interés por lo mismo que digo al final, por ser común a millones de mortales. Eso sí, es hermosa y brilla por si sola sin sacar partido de lo que conoces en ella.

Así que, para qué dar vida a lo que se salva de las mazmorras vigiladas..., por los monstruos que construyen la ficción, los que levantan los sellos que guardan a los espíritus rebeldes, que se escondieron entre sus páginas, tengo un cierto gozo, por haber sido testigo de haberles visto salir de 'su Kábala' y amenazar a quien osó quitar uno de esos sellos que tenía, porque conocen el futuro.

No me interesa que sean mis aliados, si es sólo por cambiar los harapos y lucir el ego con sus ambiciones humanas. No sea que 'el espíritu mayor' que los mantiene encerrados , no garantice la calidad de fabricación del tejido que llevas encima: las alas de la imaginación si se separan de su lomo, despojando 'el libro' y dejando desnudo este ser mío tan cobarde, incapaz de una aventura con toda la experiencia y lo que sé de mis años vividos.

El buen uso de 'mi percal', lo recibí como herencia y morirá conmigo.


alattkeva


Escrito en un amanecer - el de la imagen- en La Herradura (Málaga-Jul-2014)