martes, 4 de mayo de 2010

Bóreas (Viento del Norte) -Prosa poética-


BÓREAS (Imagen de Internet)
 


Fui en el cuerpo vehículo pasajero y de su alma una mirada muda; siendo del beso en la caricia toda, meciéndose mi barca por su tiempo. Vine de la profundidad de un sueño a la pureza desnuda que buscaba, atracción de mi barca empujaba con mi vela de amor que la llevaba, a sentirme siempre en sus silencios.

En la rada del ocaso en su bahía me abrazó Bóreas, mar del norte, insuflando su aire me envolvía... ¡Pobre barquichuela de mi alma, frágil y maltrecha en su soporte limitó el cenit al horizonte, consiguiendo llevarme a donde quería! Presa de su viento y el mar furioso, sacudiéndome en galernas, sopesaba a la barca cuerpo que a su mar llegara, destrozando mi barca y el palo de mesana. Bóreas quiso que me hundiera en sus aguas. 



Yo, mujer de dudas no era de su mundo, sólo surgía del monte y de la trocha con machete... Navegaba por primera vez, erraba por confiada. Desnuda de mis ropas y en sus redes, me convertí en canto de vida en marejadas, dolor en la negrura de sus brumas de noches desoladas. Y silbó el viento al amor, silbó, sopló soplaba... y seguirá soplando... más no le creo cuando sopló su canto llevándome al fondo de una rada.

¡Oh, susurro leve y cadencioso, ambarinos oasis de sus ojos y de su voz en la noches sin cristales, me hice verso en su canción ya muda, para sentir mi alma andando por sus dunas.


¡Oh, polen arrastrado por la luna
de mis versos revueltos por arena;
se fue todo, llevado en huracanes
a la punta más extrema de su nada
y sigo caminando entre sus dunas!
 


alattkeva en: "Don Anselmo 

2009
*La vida es siempre de amor cuando la conoces  en el sentimiento que siempre se ha dado, en la fidelidad acostumbrada y carente de malicia, no en la ficción donde la palabra descubre todas las experiencias posibles, haciéndose de otras realidades, casi creíbles, en la comedia, la fábula, el relato, novela y la leyenda, etc. Por eso cuando escribo intento dar un poco de mí en tanto sueño, pero al final me doy cuenta, que yo soy el sueño que se ha quedado dentro, encerrado para darse y la única forma de liberarlo es escribiendo. Mi personaje de "Don Anselmo", observa la vida desde el alma de un varón enamorado, un ser asceta y romántico, es como un ángel atrapado en el cuerpo humano, que ha perdido sus alas, su opción de retornar, que aún sueña con ello o con lo que nunca podrá conseguir. Es mi personaje más querido, porque está siempre fuera de mí. Le habla a ellas como podría hablarme a mí, la mujer de ellos.  

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