domingo, 14 de noviembre de 2010

"El Tarot" como captación en 'la Red' ("Cartas de adivinación")


¡Información sobre el tema:

He pasado a darme una vuelta por mi Faceboock y lo primero que veo, es una oferta relacionada con el Tarot, esas "cartas de adivinación" que la mayoría  más o menos sabemos de qué van. 
Nos las dejan que entren por los ojos como un juego más y hasta es molesto que nos disparen tanta publicidad, pero es que en todo servicio gratuito está la trampa y por curiosidad cometemos errores que van contra 'el bolsillo'; y no por necesidad se cae en 'la oferta', porque se cuenta con la sugestión del sujeto por si ignora de qué va la trampa como en todo. Así que les aviso.
"Todos podemos oír el trueno pero no sabemos dónde caerá la lluvia."

Les cuento y se los advierto: 

Me eché las cartas del Tarot, sí, me tentó ese 'juego' del que hablo y al que te invitan para dar tus datos, los que interesan a los publicistas, claro, para luego quedarse con el número de móvil y cobrarte  dinero sin tu permiso. Bueno, eso me lo contó alguien que sabe y tuvo que tirar su móvil y cerrar su cuenta, por la publicidad abusiva de toda oferta y sorteos que le cobraban, cada vez que le llegaban, mermando su saldo.
 La cosa amigos, es que aproveché lo de "echar las cartas" y siempre son tres 'para leer el futuro' de cada cual,  para que nos enteremos cómo va la cosa... (¡!). ¡Y me enteré, Jajajaja, sin dar mis datos!-
 ¡Ja! -me dije- La lectura me la hago yo… ¡No faltaría más, pues me conozco desde siglos! Y allí ante mí aparecieron las figuras con sus símbolos al derecho ¡Vaya!. Descubrí el encanto o el desencanto de lo que podían decirme pero sin  que me cobraran de haber caído en su trampa. Eso sí, puse la pregunta previa, la que debes hacer y me lo decía a mí misma así, porque una ante todo es "ranita mágica":

 Dime Tarot que se oferta 
sin engañar a la vida,
no tengo el alma dormida
hallándome bien despierta;
mas quiero a ella decirle
que me siento bien segura,
relincha mi yegua dentro
aunque duela 'matadura,
pero la vida es testiga
cuando se mira el adentro.

Elisa en su: "Ranita Azul".

 Lo advierto, porque las cartas de adivinación es algo demasiado antiguo y serio, como para jugar con la realidad o la vida de cada cual, pero aprovecharse del medio que se usa y encima nutrirse de los crédulos sacándoles 'la pasta'. Porque todos dependemos de un conjunto de casualidades que están siempre en nuestros anales, nadie puedo cambiar nada, ni el camino de nuestros pasos, salvo nosotros mismos, poniendo nuestra inteligencia a nuestro servicio; porque somos siempre un proyecto en la acción para mejorar el presente aprendiendo de el en cada momento, sin dañar a otros.  El tiempo sólo es una entelequia cronológica para ordenar nuestro mundo, el hombre sólo altera el producto de lo que le han puesto en sus manos por desgracia; y las florecillas, tanto como otras malas yerbas como ‘la cizaña’ y la ortiga por ejemplo, están al borde del camino creciendo y ofertando un sagrado misterio de enseñarnos, porque hasta ellas  sirven a la fitoterapia para curar otros males; incluso "la piedra en el camino" donde solemos tropezar... más de dos veces si no dejamos de ser bien pendejos.

Así que somos en la tierra parte casual de "La rueda de la Fortuna, y en ella somos 'los Magos' que transformamos nuestro futuro gracias a la  luz que recibimos de una bella luminaria, nuestro satélite, 'la luna', en este caso, se es por advertencia lógica sensatez que se permite burlarse de su tiempo, teniendo los pies en la tierra pero sabiendo de lo que se ilumina, la única Luz que viene de ese más allá del que todos estamos hechos y al que siempre tornaremos. Tiempo el nuestro o el de las circunstancias que como es lógico se viste de fiesta o de luto, ellas pueden danzar descalzas entre las nubes, pueden igualmente abrazarnos en la ternura de un poema o en el encanto de nuestra infinitud de energía.

Todo es así de sencillo al interpretar la magia de las estrellas, porque somos parte de un sueño.

Un abrazo y salud amigos míos, de una rana azul desde su charca.

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