domingo, 11 de abril de 2010

Quercus ilex., no Typha latifolia



Como junco soy débil, no resisto
el vendaval que sopla en el camino;
es parte natural de su destino
y me enseña a sentirme desprovisto.

Rebelde sí, me enfrento porque insisto
y no claudico al bien que no adivino,
si inclino mi cerviz  de peregrino
aunque sé del ejemplo que dio Cristo.

Y pongo de modelo a dura encina
que aguanta las ventiscas orgullosa,
sin ceder sus raíces al embate.

Ay, mi Señor, concédeme la espina
pero aguante de 'Virgen Dolorosa',
y azotes como tú, seco el gaznate.

No quiero disparate.
Que me perdone el junco si le ofendo,
pues la encina me ofrece lo que entiendo.


Elisa 
4/10

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