lunes, 10 de mayo de 2010

Las formas no son siempre la forma (Educando al crítico)


Cita:
"Te deleitas matando  mis tontas ilusiones,  y te ríes por dentro  rompiendo corazones." 
 De "Elinahp" en: "Contigo estoy".
 

(Enlace) http://www.eloinapoeta.com/


Nadie puede matar la ilusión del alma de poeta, la que nos dejamos en cada poema.
Y lo que importa de todo lo que hacemos cuando escribimos versos, es como ellos se han sentido dentro de nosotros, cómo los damos desde nuestra calidad espiritual y moral; porque buenos o malos, son nuestros e hijos del sentimiento ¡y qué importa si no valen la pena o son mediocres! Porque sin suerte o con ella son parte de un momento de nuestras vidas. Pero, quién nos quita el placer cuando nos quedamos contentos de decir aquello que sentimos, por sencillo que sea,  porque sólo tiene el valor que nosotros le ponemos... ¡Y quién sabe lo tanto qué ponemos en todos y cómo y de qué están hechos todos ellos!. Esto último quizá sea lo más sagrado y respetable del "juntador de letras", del que lo logra, sea autor  y poeta, conocido  o no, que piensa con su corazón; del que cuenta y dice algo desde sus adentros. Valor que le otorgamos a cada sensación que nos ha producido, mientras nos regalábamos -aunque sea a nosotros mismos-, esas letras que nos dictaba el alma, pues han sido siempre lo mejor para mantenerse vivos  e ilusionados mientras todo esto se nos va poco a poco, pero nos hace trabajar el corazón a buen ritmo y nos regala endorfinas. Nos da algo más de vitalidad, terapia de alma_naque, con unas cuantas letras enamoradas, que sólo los seres sensibles valoran, conocen y reconocen.



 ¡Si nos diéramos todos cuenta de lo fácil que es amar a nuestros semejantes, aunque pasemos de largo por sus letras pero con una sonrisa! Aunque no sea necesario mentir, porque la crítica constructiva  enseña si se sabe hacer sin avergonzarle ante otros, haciendo que su dignidad se tambalee ante estos locos que suelen hacer daño a personas que escriben poemas, pero no saben realmente quién está detrás de estos pequeños sueños, abriéndose paso en esta oscura selva de una fila de hormigas, luchando por llevarse su hoja al hormiguero. Una forma de dar algo para otros o para mantener la vida hasta que la energía acabe. O ni tan siquiera buscan ningún reconocimiento cuando les dio por escribir, porque este viene  por sí sólo cuando la gente demuestra ser lo que que le define dentro de su propio corazón. El resto de lo que pase es cosa del azar y de la vida y, a veces sin buscarse.  Con lo enorme que es este espacio virtual sin pretender más brillo, que el del polvo en la luz que le refleja. Por eso hoy quiero rendir mi respeto y mi homenaje a una honesta poetisa mexicana de más de ochenta años, que dice ser "Nadie", Eloina...




Elisa Lattke 

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