jueves, 13 de mayo de 2010

Grandes libros que en realidad no existen (De Lecturalia)




Necro
No hay nada que motive más al ser humano que el misterio sin desvelar. Bueno, el misterio sin desvelar y la cabezonería frente a la cruda realidad que nos estropea dicho misterio. De ese modo, y a lo largo de los siglos, han sido muchos los libros, en teoría recipientes de arcanos conocimientos, que se han instalado en la cultura popular como reales cuando, casi siempre, no eran más que leyendas, invenciones o simples bromas.
Vamos a hablar hoy de algunos de los libros que nunca existieron en realidad o que, más o menos, no han sido más que un timo preparado o una inmensa broma. Desde luego, es bastante improbable que encontréis una copia de estos volúmenes en vuestra biblioteca de barrio, al menos no sin antes sacrificar una cabra a dioses oscuros.
-El Necronomicón: Posiblemente uno de los libros más buscados del mundo paranormal. Este «libro de los muertos», fue inventado por la retorcida mente de H.P. Lovecraft y su primera aparición se da en El horror de Dunwich. El autor Abdul Alhazared -o Abd Al Hazrd-, nunca existió más que en la imaginación del escritor de Providence y sus compañeros de Círculo.
Sin embargo, la promesa de ese conocimiento sobre el mundo de los muertos caló hondo entre más escritores y cineastas, convirtiendo a este libro de sonoro título en el «comodín esotérico» a la hora de confeccionar sus historias. De hecho, se han llegado a escribir varios libros con este título tratando de engañar a los incautos, hasta con ediciones limitadas encuadernadas en piel… suponemos que no humana.
-El Manuscrito Voynich: Pocos legajos han sido objeto de tanta controversia como este libro que salió a la luz en el siglo XVI y que desde entonces fue calificado como uno de los libros más misteriosos del mundo. Como todo el mundo sabe, cuando algo es misterioso y no se entiende, debe ocultar grandes e importantes secretos, así que han sido muchos los encargados de tratar de resolver los enigmas del manuscrito Voynich. Nadie sabe el idioma en que está escrito -si es que es un idioma- y los criptógrafos del mundo entero se han devanado los sesos con él sin éxito alguno.
¿Quién lo escribió? Hay cientos de teorías. Unas apuntan a Roger Bacon, otras al astrólogo John Dee o al alquimista Edward Kelly. Los más escépticos creen que el propio Voynich, el anticuario que descubrió el manuscrito, es el que lo creó o, al menos, piensan que es una creación contemporánea.
Jorge Luis Borges no creó un libro inexistente, dio un paso más: se dedicó a citarlos e incluso a reseñarlos en varios de sus cuentos y artículos. De ese modo tenemos Orbis Tertius, el Tetragrammaton, el Kristus och Judas, o, quizá el más famoso de todos, Pierre Menard, autor del Quijote. El nivel de erudición de Borges era tan grande y su prosa tan correcta, que cualquiera daría por válidos esos libros sin disponer de más información. Es más, todavía se pregunta de vez en cuando por estos libros en alguna librería de viejo debido a una lectura demasiado apasionada de Ficciones.
¿Y vosotros? ¿Algún libro en mente que os gustaría leer pero no existe? La verdad es que hay muchos libros que se citan de pasada en más de una historia y que son muy interesantes. Lástima que la realidad nos estropee una buena lectura."

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