martes, 15 de junio de 2010

Goya 2010: 'La vergüenza', un drama bien desarrollado

Goya 2010: 'La vergüenza', un drama bien desarrollado: "
La vergüenza
De las películas nominadas a los Goya 2010 a la Mejor Dirección Novel, la única que me quedaba por ver y comentar era ‘La vergüenza’, de David Planell, protagonizada por Alberto San Juan, Natalia Mateo, Marta Aledo, Norma Martínez, Esther Ortega y Brandon Lastra. Ahora que ya la he visto, la situaría en lo más alto de esta lista de cuatro, aunque quizá por debajo de ‘Pagafantas’. Ninguna de las dos me pareció perfecta, pero ambas me contagiaron cierta emoción. Las otras dos, ‘Yo, también’ y ‘Tres días con la familia’ no merecen, en mi opinión, el premio por el que optan o, por lo menos, no tanto como las primeras mencionadas —en los tres enlaces anteriores, se pueden leer mis críticas—.

Como supongo que ya sabréis, ‘La vergüenza’ nos cuenta cómo un matrimonio urbanita y moderno, que tiene dificultades para concebir su propio hijo, adopta a un niño peruano ya mayorcito y con problemas de comportamiento. Las dificultades que les trae la educación de este chaval pueden influir en su relación y en sus estados de ánimo individuales, por lo que se plantean devolverlo, pero les da vergüenza reconocer que no son capaces de ocuparse de él.
La historia
Me gusta la maldad que de por sí encierra este planteamiento, ya que supone una crítica a la actitud que podríamos llamar “progre” o “bienpensante” de personas que necesitan creerse solidarias y políticamente correctas, pero no sólo para quedar bien ante los demás, sino incluso para sentirse así ante sí mismos. Pero por mucha acertada acidez que encerrase, esta observación no daría más que para un mero cortometraje: una conversación entre los miembros de la pareja y la entrevista con la trabajadora social. Así comienza ‘La vergüenza’, con una escena sumamente larga, rodada por completo en el interior de una vivienda y que consiste tan solo en una conversación inacabable. Cuando se ven estos primeros minutos da la impresión de que no va a haber más desarrollo y de que el film puede ser aburrido.
La vergüenza


Sin embargo, David Planell, que ya demostró ser un gran guionista con ‘Siete mesas de billar (francés)’, es capaz de ir más allá. Casi cualquier otro autor se habría quedado con esa noción y la habría estirado al mismo tiempo que daba vueltas al concepto. Por fortuna, Planell introduce nuevos elementos dramáticos y la película, gracias a ellos, sigue manteniendo, según avanzan los minutos, la capacidad de dar sorpresas y de ofrecer otras ideas en los que pensar. El drama está muy bien desarrollado, pues va aflorando según los ánimos se calienta y, finalmente, el punto de partida —la adopción— se queda en eso: en un punto de partida, como tiene que ocurrir, no en la única idea de la película. El sentimiento de vergüenza, al final, cobra muchos otros significados.

Aspectos técnicos

La realización y el montaje del film pueden ser los aspectos que menos interés revistan. Predominan dos interiores —los únicos exteriores están filmados de un plumazo y no duran en pantalla más de unos segundos— donde Planell no hace un lucimiento de elección de encuadres notorio ni saca especial partido al escenario, probablemente porque le importa poco y quiere centrarse en la dirección de actores y en la progresión del drama. La cinta se divide en grandes bloques, dominados por diálogos. Con todo ello, la sensación teatral de la película es enorme, casi excesiva. Quizá el paralelo que existe en la segunda mitad se podría haber dividido más para darle ligereza a las secuencias y una sensación de inminencia de los hechos que crease algo de tensión. El tratamiento de los tiempos no es acertado.

Los actores

En el inicio del film se perciben forzados y poco creíbles, especialmente San Juan, que en otras ocasiones ha retratado tan bien tipos pasados de vueltas e histriónicos, y que encaja peor en este papel comedido y realista. Sus reacciones, sus comentarios… no siempre son agradables de oír y no consiguen que sintamos simpatía por el personaje. Es posible que esto no estuviese en la intención del autor, pero enriquece el film, pues, al fin y al cabo, se puede empatizar con su causa, aunque nos caiga mal. El papel de Natalia Mateo es poco protagonista, sirve de apoyo y complemento al de él, que de esa forma tiene contra quién volcar todas sus emociones. Aunque está correcta en todo el film, sé que con otra actriz, ‘La vergüenza’ me habría gustado más. El retrato de los personajes parece no venir muy concretado de guión, sino que da la sensación de que se les ha dejado a los actores que lo dibujen ellos. Sea por ello o por otro motivo, el caso es que no se alejan de los tópicos lo suficiente.


Hacia el final, los actores protagonistas se van aclimatando a la temperatura de la narración y van quedando naturales. Puede que se deba a que el espectador se ha metido ya en la película y por ello se los cree más. Daría lo mismo si se debe a una causa o a otra, ya que lo importante es que en los últimos minutos, todo funciona sin problema. Gracias a eso, el sabor de boca que queda del film es bueno y permite una calificación superior a la que se preveía en la primera mitad.
Marta Aledo
Considero muy acertada la elección de la actriz que hace de trabajadora social, Marta Aledo (en la fotografía anterior). Interpreta con total credibilidad a estas personas que lo dicen todo con un tono amable, casi condescendiente, aunque te estén dando noticias negativas o dirigiendo comentarios hirientes. Es la mejor del elenco. A partir del momento en el que aparece, es cuando va empezando a interesar la historia. Norma Martínez, la peruana que interpreta a la asistenta, es una mujer muy seca y desagradable. Vuelve a ser mérito del guión que, a pesar de que no despierta ningún cariño, podamos sentir una identificación con su causa. El niño Brandon Alexander Lastra Cobos apenas está explotado. Lo que menos le ha importado a Planell es cómo se sentía o qué deseaba este personaje, está allí porque es necesario, como detonante de todos los demás problemas, pero no se explora su psicología y se desaprovecha aquí un elemento que podría haber dado bastante juego.
En conclusión, se trata de una película que parte de un buen concepto, que tiene un buen desarrollo del drama que narra, pero que se queda en menor, con su aspecto teatral o de cortometraje. No adolece de ningún defecto flagrante, pero tampoco está plagada de virtudes.
Mis críticas sobre otras películas nominadas a los Goya 2010 | ‘Celda 211’, ‘El secreto de sus ojos’, ‘Ágora’, ‘Gordos’, ‘Los abrazos rotos’, ‘After’, ‘Planet 51’, ‘Slumdog Millionaire’, ‘REC 2’, Cortometrajes de ficción en imagen real, Cortometrajes de animación y Cortometrajes documentales.

Mi puntuación:

3
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