miércoles, 7 de julio de 2010

Cosas que los nietos deberían saber – Mark Oliver Everett

Cosas que los nietos deberían saber – Mark Oliver Everett: "
Cosas que los nietos deberían saber es un libro triste, muy triste; pero, por curioso que parezca, también es profundamente esperanzador y, en ocasiones, alegre. Mark Oliver Everett (conocido como “Mr. E” o “E” a secas, líder de la banda Eels) no tiene, desde luego, un enorme talento como escritor, pero su sinceridad cruda y descarnada, su humildad a la hora de poner negro sobre blanco sus experiencias vitales hace de este libro un texto único, emocionante y muy intenso.
La vida de E ha sido, sin duda, un rosario de desgracias que a cualquiera le borran la sonrisa: un padre fulminado por un ataque cardíaco, una hermana drogadicta que termina suicidándose o una madre con un cáncer terminal son acontecimientos que pueden amargar una vida. Sin embargo, todas estas vivencias le sirven al autor para crear un texto de una singular belleza, de una honestidad que apabulla en su brutalidad y de una sencillez casi desarmante. Repito, además, que Cosas que los nietos deberían saber es un libro narrativamente flojo, algo deslavazado; en un sentido literario, es un texto que roza la banalidad y coquetea con el sentimentalismo.
Y, pese a ello, es muy difícil no acabar su lectura con una profunda sensación de bienestar. E suple su carencia de habilidades narrativas con un estilo que va directo al lector, le apela sin concesiones y le golpea en lo más íntimo. Puede que el relato que hace de las muertes de sus familiares sea un tanto esquemático, pero se aprecia la hondura de una emoción real, un sentimiento que cualquiera puede compartir aunque no lo haya experimentado y que, de alguna forma, con inexplicable sencillez, nos llega sin más.
Porque la dureza del libro es también su piedra angular. A lo largo de la obra el autor hace un repaso somero a distintos acontecimientos de su vida, desde sus primeros acercamientos a la música hasta su traslado a Los Ángeles para hacerse un hueco en la industria; no obstante, lo que realmente parece haberle forjado como ser humano, lo que hace de este texto algo distinto y sugerente es la transición por el sufrimiento que rodea todo el tiempo al narrador. Esas cosas a las que hace referencia el título no son tangibles: E pone de relieve el durísimo proceso que vive una persona al ir perdiendo a sus seres queridos, de ahí que la importancia de encontrar la felicidad en nosotros mismos sea la clave.
Todo esto puede sonar a Paulo Coelho y a refrito de manual de autoayuda, pero la esencia es mucho más diáfana y honesta. El protagonista es una persona frágil e insegura, un hombre con una vocación muy clara que va sobreponiéndose a sus limitaciones para lograr alcanzar su objetivo: crear música y transmitirla a los demás. Pero a medida que consigue su propósito también pierde a su familia, un apoyo casi fundamental, y su asunción de la soledad, la indefensión y la mortalidad será la clave para no volverse loco y acabar, como insinúa al comienzo del libro, despeñándose por un puente. Ese aprendizaje, sutil, pero apreciable, sirve a E para narrar una historia que tiene mucho más de universal de lo que pudiera parecer. (Echen una ojeada al capítulo dedicado a la muerte de su madre y traten de seguir siendo los mismos.)
En pocas palabras: Cosas que los nietos deberían saber es un libro que aspira más a emocionar que a convencer; puede que no fuese el objetivo de Mark Oliver Everett, pero así ha sido en verdad. Y esa emoción que nos suscita es necesaria y humana, algo que no se suele encontrar hoy día en literatura. Quizá su vocación de músico y compositor facilite la tarea en este aspecto; sea como fuere, el resultado ha sido una obra repleta de oscura luminosidad, que merece la pena leer para aprender siquiera un poquito más de eso tan inaprensible que nos hace humanos.
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