miércoles, 28 de julio de 2010

EH, TÚ VARÓN, TE ACUSO. (A un querido Adán)


Tan sólo se den por aludidos aquéllos que crean formar parte del acusado.
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¡Eh, tú, malvado duende!
Veleidoso varón que ya sonríes,
desconcertado y feliz, vas desbordando
vanidad de haber ‘[i]cumplido’[/i] como ‘[i]macho[/i]’…
pero más de las veces, no eres caballero.
¡Eh, tú, a ti te acuso!
 De tanto engaño inútil,
De toda palabra con su trampa…
De todo halago con verborrea fácil…
De todo desamor por darte a otra…
"De inconstancias por testosterona tan vitales".
Base injusta para tus malos hechos, te persuade. 
...
Yo, la mujer fiel que siempre ama, a ti te acuso
y esclava soy de tus palabras sin tus hechos.
¡Mujer al fin, bendita es mi locura!
Y tú, tan seguro de ti mismo...
y yo, mujer, paja de incendiario.
Tú, repartidor de amor en todas, 
el que se corona del placer de sus certezas;
escupe al suelo y se fuma su cigarro. 
El que brinda por amor bebiendo vino
y pierde vista en 'cualquier escoba' con caderas.
El que para olvidar lo que no tiene, busca siempre…
sexo fácil sin amor, el pagado o regalado en una esquina,
profanando el verdadero que le espera.

¡Eh, tú malvado duende!
El que promete sueños y da truenos,
el de vanas e inconfensables tempestades,
el de mis ternuras persuasivas en mis versos.
Sí, tú, aquí me tienes entera, fría, desafiante
esperando sentir tu gran desgracia:
de amarte sin tenerme, muerto de celos… 
Por eso espero que te vuelvas un pobre desquiciado
sintiendo mí falta por todo mi amor que has despreciado,
saciando un baldío sexo sin amor en otra almohada.
...
¿Acaso sea mi dolor una lluvia refrescante,
te dé lo mismo, burlándote de la mujer tan traicionada?
Y asumas a estas alturas de la vida,
aturdido, envilecido y descubierto, 
y vayas calle abajo, canturreando tu mejor canción desesperada.

Pero mira, como mujer, te digo y te agradezco:
Me has colmado de amor con tus palabras
y también me lo has dado todo en cada verso;
por ti me han pintado y hecho monumentos, 
por ti he conseguido estar en los altares
y por ti, sigo... sigo con el alma alba...
pero también alguna más "con el agua al cuello"...
Pero sigo triste en mi dolor, como todo ser...
 ¡Desengañada!

Maldito y amado varón de mis entrañas,
convertiste a la mujer en penitente;
consiguiendo llevarnos a tu huerto
donde somos la tierra que preparas,
y algunos, sólo para siembra sin amor en cada lecho.
Siendo tus hijos, tan sólo consecuencias
"que arraigan sin amor y sin ventajas"...


Y del amor con placer, ¿dime qué será de ti?
Si cuando te doy amor, nunca termino y sigo...
porque cuando te amo me doy, ¡me doy entera!
...
¡Eh, tú, malvado duende, libertino,
seductor, persuasivo, enamorado,
que enloqueces a todas y lo sabes;
las subyugas, sometes, subordinas,
"haciéndolas esclavas del pecado''.
Eh, tú, atrevido, petulante y engreído,
faccioso, insurgente, descarado.

¡Eh, tú, redomado varón de siete suelas;
tú, mi hombre, mi varón, mí amado duende,
sino fuese por ti y sin ti, no sería Eva.



15-4-05. Ranit@zul.

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