domingo, 15 de agosto de 2010

LA CHARCA DE ELISA: Vivir también cansa

LA CHARCA DE ELISA: Vivir también cansa

Se ha dicho que... "la Vida es eso que nos va sucediendo a diario". Se supone que a todos por separado, alguna vez lo pensamos y no le damos más vueltas al asunto, porque ella es como es y no podemos eludir la realidad individual en que nos movemos con nuestra propia historia a cuestas; aunque a los demás no les suceda lo mismo y lo vean desde otro punto de vista, porque es así, pudiendo opinar a favor o en contra pero igualmente, permanecer también neutros que es lo mejor fórmula que podemos hacer. Porque a todos nos pasan cosas que desaniman o alteran la vida personal, o influye en la del resto; sabemos, además que,  hagamos lo que hagamos, no puede cambiar sus vidas si todo cuanto se dice "ya está escrito", pero es más lógico pensar que tenemos una responsabilidad respecto a otras vidas, por cómo nos manejemos con la propia y actuemos para el bien o el mal; cuando esos otros nos quieren, protegen o aman. Así que todo influye desde nuestra apreciación en sus vidas, bien por el contexto cultural del momento que se vive y del otro que se arrastra por educación, que esa es otra cosa... Y así lo contemos aunque tomemos precauciones.

Porque todo se deriva de alguna forma como parte de la experiencia propia y de cómo esta se ve o se trata, si se traslada y hasta se quiere imponer a otros, disminuyendo su capacidad de reacción o habilidades naturales, para defenderse ante los propios inconvenientes valiéndose de su criterio o recurriendo a quienes ya experimentaron en el mundo, aunque es mejor la experiencia en piel propia. Porque la vida siempre ofrece su oportunidad de estar al tanto de la misma a través de del tiempo, de los que nos han precedido o de nosotros mismos, sólo que no todos podemos expresarla en prosa o en poesía, sea rimada o medida.
Los que así escribimos, creemos que es mejor hablar de la flor 'sin cortar', -por ejemplo- que de la cortada y puesta en un florero, manteniéndose por un tiempo de forma egoísta, robando su belleza al resto de la  naturaleza o de su entorno; al menos una de ellas depende de su planta viva y enraizada y otros factores ambientales, que la ayudan a mantenerse, siendo lo que es en tiempo de floración si pende de una planta, por lo tanto durará mucho más e incluso podrá dar semillas. Lo bueno es que en la Naturaleza las plantas se acogen a su ciclo vital, jamás hacen preguntas respecto a ''por qué soy flor" o se preguntan "por qué se las arranca..." sin derecho a protestar. Quizá tampoco sepamos qué piensa una flor en su florero cuando se le roba su alma... o, la planta que la ofrecía a nuestros sentidos para condenarla a una muerte segura, marchitándose.

A veces un poema no lo dice todo de su autor, aunque exprese o comunique un estado de ánimo, el propio, que siempre es una parte de la misma vida y por lo tanto del tiempo que vive, pero no le completa y le descubre; no se acerca más que a una mínima parte de ese todo tan suyo, pero escoge el mejor o peor momento que le enfrenta a su realidad, lo que cambia incluso parte de su forma de pensar ante lo que no puede cambiar del mundo o de lo que le rodea; sintiéndose aislado del resto de los mortales, huérfano o desamparado, desesperado y compungido; inútil o fracasado, eufórico o melancólico.

Lo que abarcan sentidos se refleja en unos versos que poco a poco construyen estrofas, formando el poema. Es un tiempo en que se forjan ideas o ilusiones. Y, allí, en sus gavetas del tiempo, los verdaderos seres sensibles, guardan parte de lo que son y han sido o quieren ser, si les dejan o pueden; acompañados de 'sus pequeños tesoros espirituales, su magia especial, un estilo propio y mucho más...' que sólo a los verdaderos poetas importa, pero que dan a conocer porque se liberan de tensiones, porque 'su cuita' se hace necesaria para calmarle; porque saben que como seres sensibles, otros también se sienten identificados con su estado de ánimo, su manera de expresarse y la forma de comunicar. Los que tienen "alma de poeta''- como así se dice- siempre recurren a un lenguaje selecto nunca común o vulgar, porque la poesía verdadera exige esa belleza semántica, para manifestar una posición ante los problemas propios o del mundo que le rodea, pudiendo construir a partir de los sentimientos su pequeña historia, cuyo contenido sólo sirve a quien lo expone pues en el fondo resulta como una auto terapia personal; sin embargo hay 'escritores' que sólo escriben para conmover a quienes les compran sin sentir lo que expresan o experimentar, lo que cuentan le llaman "lenguaje o psicología de masas", porque su afán es llenar cientos de páginas para concursos literarios o para las exigencias del editor que les paga. Su creatividad es capaz de 'montarse' todo un mundo alrededor de esa fantasía donde sus personajes toman vida, aunque esto no sea lo lógico, pero sabe manejar el argumento y consigue transmitir esos sentimientos y emociones a sus personajes de ficción. No así el verdadero poeta, el que siente que tiene su alma elevarse por encima de la materia que le rodea, éste no necesita inventarse un mundo diferente porque lo carga encima, lo lleva consigo y de ahí extrae sus historias. Su espacio vital es sagrado y mágico y no como el de cualquier otro por ser su estilo original, con todo lo negativo y positivo en el que se mueve, oscilaciones o fluctuaciones de su propio mundo interior, respecto a lo que le influye del exterior mientras flota en 'su realidad'. Por eso escribir poesía previamente emociona a  quien construye versos, echa a volar las aves verdaderas y no siempre es todo imaginación, aunque sí magia por cómo lo dice o cuenta, con tal de 'liberar' tensiones descargando el lastre que lleva encima.
Algunas veces, pierde sus alas o deja de volar. Otras 'aves' no vuelven...

Elisa

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