sábado, 4 de septiembre de 2010

Decía...

 No creo que una prosa trabajada sea mejor para que sea buena, es que es buena precisamente porque se ha sentido y se ha dejado que vaya al compás del corazón, más que de las teclas, aparte de una buena preceptiva literaria. Llevada por la necesidad de contar esas sensaciones que se acomodan, en la propia realidad de quien la redacta y la da a conocer, porque es de su vida. 


Para alguien de mi edad, ya sabe perfectamente que esto de escribir no es parte de una indagación siempre permanente si se tienen  conocimientos de muchos temas, aunque en determinados casos se necesite manejar la verdad y asegurarse de que así sea; sobre todo ser fiel a obligados detalles, cuando se investiga sobre cualquier un tema. Pero también es parte de una extracción personal. Introspección. Y en otros casos es pura inspiración y abstracción poética, que emerge desde muy dentro y hay que seguir el impulso. 


Y es que, ahondar en territorio propio resulta más original, que indagar en el ajeno para ver qué podemos hacer. La vida es riqueza si se observa en lo bueno y lo malo, de ella aprendemos. La memoria es una gran aliada de nuestro hacer por insignificante que sea el estímulo, pues en cada palabra podemos enlazar la individualidad, personal o ajena, la dualidad de pensamiento y la multiplicidad de una vida ¡y qué es sino ella! ... Un ramo de siemprevivas que recogemos al paso. 


Un saludo amigos. ¡Gracias por seguir este blog, pasar por casualidad o curiosidad y encontrar lo que buscan!


Elisa
Ya vendré...Necesito esto:


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