lunes, 15 de noviembre de 2010

Cómo se matan las dudas... (Poesía y compromiso)

Cuando hice este poema, hace unos tres o cuatro años, ya habían muerto en ESPAÑA por aquél entonces bastantes mujeres. Alguna por denunciar al marido en un programa de  la televisión, la rociaron con gasolina y murió quemada. 
Me inspiré en el sufrimiento de esas víctimas del desamor, las muertes por "Violencia de género"; pero todos sabemos que antes de que pasen se han dado otra muertes diminutas, las que poco a poco anulan a la mujer dependiente  o no de su maltratador, con la amenaza y el terror que anula su voluntad de dejarles definitivamente, haciéndolas dependientes de su potencial asesino; aunque no utilicen la fuerza física,  sí la psicológica y sistemáticamente reciben una 'dosis diaria' de chantaje sentimental o se las veja y humilla con la palabra. 
Este poema en prosa poética salió de la impotencia al saber como se quedaban muchos hechos impunes, porque se comprende que hay millones de muertes a lo largo de la historia que eliminaron con el mismo método a muchas, muertes lentas de un ser humano sin derecho ninguno para su maltratador, pues lo va perdiendo todo y, enajenada en el dolor de no reconocerse como lo que es, le defiende por  el mismo terror de perder lo poco que queda de ella, la vida.  O la esperanza de ser libre para sentir respeto por sí misma y va muriendo lentamente, sin contarle a su familia lo que le está pasando. Temen denunciarles porque temen las consecuencias... Y son aún capaces de sentir más piedad que odio, o la esperanza de un cambio porque estos miserables viven del perdón para conseguir hacer con ellas lo que quieren. 
Este poema lo escribí para "las muertes silenciosas". 
Hoy  en el 2010, en lo que va de año , van más de cincuenta asesinadas. Seguro que ellos también fueron hijos del desamor o de otras terribles circunstancias, sino, no se podría entender por qué esto sigue pasando. 


Dibujo original hecho con grafitos de: A. Elisa Lattke V 


Hoy es uno de esos días que matamos dudas,
en que desearíamos no estar en la vida;
uno de esos días en que la insomne palabra
se vuelve más loca que cuando acaricia,
porque nos aprieta y hasta nos asfixia.
...
Deseas que lo haga...
Y allí demudados tirados en un lecho
o entre las rodillas escondiendo el rostro

el alma se esconde entre los rincones;
sentimos morirnos de pávidos sueños,
cubiertos de dudas se anudan deseos...
¡Pero qué deseos!
¡Nos roban lo poco que regala el cielo!

Y la incertidumbre la más corrompida
se tumba a nuestro lado, sonríe dichosa al pertenecerle.
¿Quién está seguro?
-Nos hacemos lío, o ella o nosotros-
Pensando en la sangre que puede calmarles.

Le clavas mirada sobre infame rostro de un tiempo cansado
que nos desespera, ¡no alienta, golpea y golpea!
Vamos dando tumbos rodando en el lecho con su pesadilla y...
¡Exhaustos, la idea!  y, la duda nos sigue...
"¡Aguanta!"... Nos dice y se ríe
y hasta puntualiza: "¡Atada de por tu vida!"

Una incongruente lágrima que nadie ha llamado,
baja suplicando... ¡Y se hace cascada sobre nuestra almohada!
Allí nos dormimos esperando el día, sabiendo que amamos
-¿Pero a quién amamos?-
Y un tic tac se oye en cada mañana -¿Se ríe el reloj?-
¡Se ha reído de ti... años, meses y días
¿Y tú, que has hecho en esa porfía?
Y mientras tanto, no sé el por qué ni el cómo, ni el cuándo,
no nos ha matado la melancolía.
...
Hoy es uno de esos días en que algo perdemos,
frente a todo espejo... ¡La vida!
¡El siempre nos mira por ver qué nos queda

si la dignidad está ya perdida!

Sin atrevernos tan siquiera a mirarnos delante un espejo, nos pregunta:
- “¿Qué te ha pasado ayer que hemos escuchado,
gemir a la brisa?”
Y dos lágrimas salen, se han convertido
en dos nubarrones, negros nubarrones debajo de los párpados
que por poco nos mojan el frágil silencio con piel de pichones.
Y nos repetimos:
-¡Qué bien si nos empapara del todo,
quizá enfermaríamos, no estaríamos vivos,
seríamos difuntos ¡y muertos queridos!-

¡Y ella sigue allí, sin reconocerla! 

Pero se nos parece...
La vemos tirada en el lecho, ni siquiera mira.
Una lágrima aún temblorosa reposa en su boca
sus ojos sin vista, ¡por fin... lo sabemos!

¡Es la incertidumbre en un charco de sangre!
-¡Pero no es ella, no nos engañemos!-
...
Nos equivocamos y, no nos damos cuenta, ¡por fin ha pasado!
“¡Por fin hemos muerto de tantas ideas sin llevar a cabo!
Y corre la sangre, nos moja la almohada, no somos insomnes,
tampoco soñamos pero tan contentas por fin le gritamos:

¡Qué ya somos libres!

...

¡Despiértate alma que estás liberada!

...

Y para que sepamos la gran paradoja, 

cuando no existimos...
¡Nos llora 'el Amor' cuando nos morimos!




Elisa Lattke en su: "Ranit@zul"


*Pocos saben cómo eres en realidad, bastantes saben especular con el 'cómo eres' sin conocerte.* (Elisa-2001) 

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Las ranas saben, los hombres piensan, el aire lleva, los sueños quedan; mas un silencio todo lo encierra. (Elisa Lattke-09) 
 


Miembro de CiÑE (Círculo independiente Ñ de escritores, www.circuloindependiente.net)


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