miércoles, 24 de noviembre de 2010

NO AL MALTRATO DE MUJERES



MUJER:

Es difícil dar una respuesta
a aquél que decide por la vida ajena,
es que no sólo se apropia de la voluntad,
sino, del alma que desgarra.

Es difícil hallar un barrote roto,
ejercitar por primera vez un vuelo,
haciéndose a las alas de las aves
sin resignarse a la cárcel y al recelo.
Es el ahora que más pesa y atenaza,
cuando escolta el terror... ¡Y ves la tumba!

Es también difícil arriesgar de nuevo,
dar la vuelta y volver sobre los pasos...
Es difícil morirse a cada hora, callando los segundos,
asistiendo a la tormenta, al trueno, al rayo que no cesa;
a la verborrea implacable de arrebatos,
su despreciable amenaza, que silencias.
A la infame humillación de la monserga,
¡al amparo de un techo y sus paredes
y sola en su presencia.

¿Y, aún tiene agallas de pedir que vuelvas?
¡A repetir más de lo mismo!
¿Y cinco años, diez, veinte, más, en el terror desperdiciados?
-¡Piénsatelo! "¡El que fue y es, no dejará de ser mañana!"
Te convertiste en una pieza de 'caza' cobrada en una trampa,
una ser joven e inmaduro, modelado a su antojo,
una pella de barro por sus manos,
conseguido con mentiras, extorsión y la amenaza.

Le mintió al amor, el que jamás te ha dado
cuando dice quererte y no confía, ¡vigila!
Lo que interesa es tenerte controlada
cuando sabe que tú ya no lo quieres.
Aprovecha vínculos, se afianza en tus flaquezas
y, aunque conozcas bien 'la piedra' en que tropiezas,
te sabe entre sus garras, fresca y viva.
Sólo fuiste y eres su bonito trofeo de escaparate...
Su propiedad privada, orgullo de machista,
una flaqueza más que ya no suelta
porque supo quitarte la autoestima
y lo que no pudo evitar, ya se lo piensa.


Ya sé que no sabes qué hacer, mujer...
Sé que quieres en el inmenso océano
ser de nuevo la isla virgen de otro tiempo, pura...
Acaso confiar en una madre
o, mecerte de nuevo entre sus brazos;
no en los de la arrogancia, el terror y la locura.
Si aún crees en el amor, no busques el dolor volviendo,
dale tiempo al sentimiento, que aún te queda vida
no te conviertas en capricho de ser ''su mantenida''.

¡No vas a cambiar a ese cabrón, no cambiarás nada,
cuando eres tú la flor que ha deshojado,
y te quiere suya pero ya enterrada!

Elisa
2010

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