miércoles, 8 de diciembre de 2010

LO QUE CONFUNDE (Reflexiones)

LO QUE CONFUNDE

“Desterrado de asombros y colores
beso la cicatriz y la humedezco
en salobres cristales lloradores.”


(Emilio Ballagas en: “Soneto sin palabras”)


Lo que confunde *



Ya sé que escribo sobre mis propios versos
cuando soy soporte de mis sentimientos.
Emoción que me atrapa y analizo
no exenta de mí, no lejos de mi todo.
(Alternativas que compensan al poeta).
Paisaje de mis encuentros conmigo
en piel de años vestida siempre de mí.
¡No necesito otra para inventarme nueva!
Llevo el llanto en carne propia y ajena,
pesares que no se improvisan para lástimas
y una historia de siglos a mi espalda.
¡Qué le voy hacer, soy así de sincera
como caricia programada para sentirme viva,
pero esta soy yo, la de mi ahora!

En las entrañas de mis infinitos ‘yoes’,
en la enajenación de los renglones balas,
soy disparo a mis sienes de atardecer de invierno;
nadie necesita asesinarme de nuevo
clavándome su estrofa en las entrañas;
camuflándose en el desconcierto de disfraces
carnavalescos, con nombres sin rostros
por los recintos reales y virtuales,
donde la transparencia de los honestos es clara.
No soy del reflejo que devuelve el túnel de los espejos
para dejar los alacranes sueltos al paso de mis semejantes;
nunca he reído entre la sombra fechorías ladinas
para deshacerme de temores inexistentes,
ni he raído a propósito de la dignidad ajena
dándole palos al agua que me bebo sin asumir mi sed…
¡Y sin asumir mis yerros!
Sí, he llorado por lo que no pensé que hice
y, en otros casos, he sentido mucho más dolor cuando me he fallado.
Pero no he ayudado al que se duele por el hermano
a pasar su mal trago, dando otra dosis letal.
...
Fuimos engañados y se sobrepasaron doblando el dolor.
He aprendido a sentirme más carne en la suya. Les amo.
Para saber que puedo ser en el mundo vulnerable:
Víctima y verdugo. -¡Dios les perdone!-
No fui eco de comentarios injusto para que se riéran de su astucia
y me retiré a tiempo del borde al que me llevaban.

Si por amor me aguijonea la vida
... ¡maldita hora que parió el sentimiento!
Hago de mis volátiles pensamientos una interpretación
que me transforma para un bien necesario que transmito;
ellos son camarilla de mis tertulias interiores
en los lugares de un culto a mi nada donde me señalo.
Me supero en el mal –cuando lo es- para ofrecerme humilde.
Pero por nada dejaría de tomar el elixir de los dioses
para sentirme viva y ofrecerles, mis versos a ellos y ellas,
cuando es sólo la enfermedad y la muerte que me retirarán de lo creativo;
quizá sea lo que hago mediocridad o se juzguen ... 'maravillas'...
-Es lo poco que sale de mi ser y lo extraigo de mis entrañas
por eso necesito estar enamorada.-

Soy la vara que me mide porque otro más grande
la puso en mis manos para mi libre albedrío,
pero me vistió con la túnica talar de sus mandamientos.

A veces, no sabemos porqué somos como el chucho callejero,
cuando nadie sabe de su dueño en su hornacina.
Podría temerme, pero más me temo si osara señalarle;
por eso mi cerviz se calla y se inclina ante el Amor.

En los paisaje de un afán por vivir, -que no sé por qué ya no me falta-,
mis ojos ávidos de ilusión en la aventura del tiempo,
consiguieron verme por fin dentro de una fronda
y anidaba el ave depredadora junto a los gorriones.
-A todos no pasó, pasa o nos está pasando-

Sé que ya mi vida es un deshoje de otoños idos
que descubren los residuos que se alojan por los bordes;
manchas de días soleados en el rocío de sus hojas,
lluvia de letras desbordadas en la corriente del esbozo
que dibujara un dios a la orilla de unos ojos lago…
Un punto oscuro en la faz de su universo que me atrae.

¡Ven! ¡Sí, tú! 
Camina seguro por mi propia senda sin incertidumbre
ni temor a las ideas, cuando reúno flores de otras primaveras
que me ofrecen todas las estaciones repetidas para dártelas.
Y de mi limpia sonrisa en ramos de sueños, ofrezco luz, lo sé…
Me lo dicen y les creo cuando por mis manos la sangre me conjuga
Puedes sentir la mirada de otros soles que abrazaron la inocencia,
de alma por mis valles floreciendo en los rizos de mi niñez.
Sé que hay pupilas que se iluminan por la esperanza de sentirme,
con la lágrima y la emoción que produce una estrella que se apaga.
Voy dejando una estela de eternidad en la huella del poema,
lamentando el lapsus impensable que agitara la estupidez
de los jolgorios en el ojo vivaz, que agitara la rosa de los vientos,
que ha sido para un otoño mío, iluminación de veranos.

Marchítame dolor pero en su huella, dejé caer mi sangre
Cantará el ruiseñor para beber de los riachuelos.
Utilizaré la paleta llena de pintura, quitaré sus residuos azules de mis óleos…
El caballete y los pinceles darán otros colores más vivos a los cuadros,
para este inconcluso que dejó su pintor herido,
será lienzo de piel templado sobre los límites de un marco,
el que nunca olvidará los rojos y ocres que encienden los mares
y, todavía me echo por encima el deseo de caricias
que se fijaron al horizonte, sintiendo el aliento de amor sobre mis hombros.
Y, del olvido al recuerdo, de la lágrima a la risa,
con la facilidad de un vuelo entre halcón y paloma
buscando un cielo abierto donde anide el más fuerte.

Me hago visible en los límites de estos, mis sueños,
con queja de otras hambres para descifrar silencios.
Quiérese mi yo para querer a quien me quiere.
Siendo como se es, conciencia pegada al hueso, ¡se falla!
En el disfraz de lo que nunca llegaremos a saber, nos fallan.
Le podríamos agradecer su camuflaje inútil. Su amparo hipócrita.
Pero olvidan a Aquél que protege a su ‘oveja negra’.
Lo importante es saberlo cuando aún se está vivo.
Lo importante es conocernos pidiendo perdón a tiempo
sabiendo que nunca nos pondremos su mismo disfraz.
porque se puede engañar a la paloma enamorada
pero no a las ranas que admiran sus alas
pero nadan en sus charcas.

Sintiéndome en la oscuridad de lo desconocido
donde se agazapan temerosos y escasos los años no vividos;
o donde aún nos hacen creer en los cambios…
Nos preguntamos: ¿Cuáles? …
Cuando son otros los que nos muerden la yugular y nos desangran.
Soy parte de mis personajes, me influyen, abstraen, me regalan…
Los llevo desde mi infancia, son parte de “mi caja de los tesoros”
pero seguiré siendo la del mote, "Rana Azul", yo, la del nombre y apellido.
Y hoy como ayer hay que inventarse un vuelo nuevo,
servir a la humanidad vestido de lobo en la piel de cordero,
o siendo el cordero negro, pero asado en la parrilla. Solaz de todos.
Seguiré siendo la 'ranita', humilde criatura de charca.
Es allí donde 'nado', de donde extraigo un poco de lo que tengo.

Las palabras siempre tendrán el peso de unos resultados
que llenan nuestros corazones de otras experiencias.
Un número mágico puede multiplicarse, no limitar la existencia.
Andaba demasiado ligero cuando me esperaba mi orilla
por las batallas blancas con las armas de mis besos;
no supe entender de espumas desatadas
cuando fui de concha tirada en una playa.
No supe perseguir el infinito vuelo destilando almíbar, deteniéndolo.
Soy hija de un presente dividido en canto de mis estrofas;
mariposa de alas rotas en el ombligo del viento.
No quería amarte así pero tuve los pechos de una madre
y, de mi ensortijada cabeza de locuras, te acarició niña
con las manos de la ternura que da la vida
que quiso soñar que eras la Luna.
No creas que la eternidad fue indiferente a una mirada...
¡Porque sé que temblaron todas las estrellas!



A. Elisa Lattke V.
10/10/2009 15:18

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