miércoles, 5 de enero de 2011

No se muere aún…





Jacaranda (cliquear en la foto)

N
o se muere aún…
Pero acuso al tiempo ingrato que se pasa sin acariciar el corazón de la selva;o sin sentir el aroma de las jacarandas.

Quisiera reposar mi cabeza en tu pecho,
dibujar mi poesía sobre tu piel silenciosa que anhela una caricia verdadera, no dejarte desnuda de ternura y llenándote de mis harapientos poemas de ilusiones, ver el vuelo de la luz por tus ojos, conocer el trazo que nos separa en el tiempo.

Me extravío en la placidez de mis versos, en la transparencia de las palabras, en el alma de las cosas y en la veloz auriga que me lleva hacia tu historia, convirtiéndome en cítara. Pero sigo siendo la niña de cafetales expuesta al peligro  jugando con arañas y escorpiones, arrancando hortalizas o colgándome de lianas y helechos, atravesando a nado los ríos y subiéndome a los árboles tentada por los mangos. Voy convirtiéndome en camino de memorias en la travesía de mi ayer colmado de alegrías, por el puente del río con mi remar de sueños.

-¡Oh  Dios, siento el vaho de tu respiración sobre los cristales de mis lentes, ¡estás ahí!
Y mis inconsolables y ardiente lágrimas consiguen entorpecer la escritura... ¡Loado seas en el legado de mi mente que se va alejando! 


...
Por eso abanico el aire con mis manos hasta el mismo tiempo viejo que se enreda por mis rizos, desmoronando una ringlera de suspiros en la humedad de mis lágrimas.
Sabes que me colgaría de tu cuello como un collar de cuentas de colores, donde se forma el Arco Iris y este,
se entretendría arrogante en los penachos de las montañas, como un prisma en la promesa de la belleza de tus ojos que le miran.

Y… -¿qué sabes más?- sí, de esta pequeñez que no se doblega por mis grises suscitando escalofríos, expuesta siempre a los sinsabores de lo impensable; hechura de cuento de hadas en tus campos minados por mis inquietos pasos, se que te dueles por mi insistencia, creciendo lentamente sin quitarme tus alas de luz, las que me pusiste al mirarme aquella tarde mágica, donde acuso al amor por no hibernar sueños. Porque quisiera verme en tu gesto despertando a la vida, porque me estoy muriendo en otra y lo sabes.

Mañana, quizá, cuando me haya ido me sorprenda andando de tu mano, siendo otro ser diferente al de ahora, como tú deseas; pero no quisiera perder la memoria de mi hoy como nunca ha sido, porque sólo así recordaré para saber mejor la dirección de este todo aquí que ha retenido un instante de vida.
Porque si no es así, seré de noche vestida de lluvia como la mañana en que la dirección era única y caminábamos hacia el mismo lugar, donde nacimos. ¡Y no temblaba mi brazo y sí mi alma por haberte hallado!


 ¡Eras tacto de mis manos en la marea de los cabellos,
en los ojos de musgo del otoño con la música del  agua y
la sonrisa embistiendo, como una gran supernova en una pobre estrella enana!

Tú me conoces tanto como los duendes, porque eres vientre de mi tierra y arcilla que me alienta. ¡Cómo negarte el fuego divino en el fulgor tembloroso del amor, el único, el verdadero, el que perdura a través de la eternidad, no hay más diferencias que las que nos da la vida dentro de ella; carne del mundo y del sexo, mujer de guayaba madura despertando de otro ayer; o en la muerte lenta que nos separa de las raíces y la corteza del tronco universal, en su hueso calcinado con su eternidad de llama que se  aviva; si cuando cantas a la vida mi alma se esconde para besarse a solas... ¿Acaso no lo sabes?

Aquí en esta caverna de pensamientos mi lengua se transforma  convencida, la osada realidad me lleva a un precipicio, pero bien sabe el Dueño de la misma que sólo brillo tantas veces como Él decida para sentir su sentimiento eterno, para aseverar a mis alas de pensamientos que...  ¡No se muere aún cuando se quiere, pero sí de amor cuando el nos mata!


Elisa.
En 8/10

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Las ranas saben, los hombres piensan, el aire lleva, los sueños quedan; mas un silencio todo lo encierra. (Elisa Lattke-09) 

 


Miembro de CiÑE (Círculo independiente Ñ de escritores, www.circuloindependiente.net

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