SONETOS de: un artista, poeta y un amigo

SONETOS: "
Oleo sobre lienzo, Van Gogh

LA DOLCE VITA EN SIETE SONETOS CLÁSICOS

MISTERIO I

Miro de frente al cosmos, su energía dorada,
solitaria, brillando junto al sol muy arriba,
la luna blanca abajo, y donde está mi amada
musa, origina rayo de luz que la cautiva.

Es una hermosa historia vivida, amalgamada,
que tranquila recorre el cosmos, todo iba
con el surrealismo y la libre, hermanada
en absurdos poetas, pero imaginativa;

agradable el rigor y todos sus obstáculos,
luchar y sonreírse, inventar alegrías,
llevando en las dos manos tremendos altos báculos;

pues la vida es fanfarria, grandes alegorías,
una idea posible de muy largos tentáculos,
y repensar igual, pues son sus alcancías.


MISTERIO II

Hay noches de libélulas, con luna
y negros apagones muy proclives
a quienes gustan rojos sus declives
y sufren varios sueños con hambruna.

Hay blancas, grises noches con fortuna,
pasean en el cosmos, y revives,
con sonrisa que gime, hablas, vives;
alejando tristezas cantan tuna.

Dicen: hay que sufrir muchos dolores
haberse equivocado en Paraíso,
miedosos obedecen directores,

pero el hombre tomó un gran compromiso
y se marchó a buscar su pan, sus flores,
siendo hasta ahora el homo fiel sumiso

a pesar de todo,

y llega una mujer, corre a mi encuentro,
ella anhela fogoso beso ardiente,
comenzamos un puro amor silente,
misterioso, muy bello el reencuentro.

Decir, de todo hay, como en un centro.
Variada es la libido de la gente:
travestís, mojigatos, y quien miente
se pensó más variado y nada adentro.

Hay de todo en la viña del Señor,
jardines, variedades de colores,
igual hambre y muchísimo dolor.

Creemos en el cielo y sus primores
y por ende buscamos ser amor
a oscuras religiones y fiadores.


MISTERIO III

También hay quienes vuelan muy perdidos,
suspensos en sofismas tan a solas,
un pie en la tierra el otro, sobre olas;
si os hablo algo muy serio, son olvidos.

Así es la vida cósmica, sentidos,
acordes misteriosos, aureolas,
miniaturas de amor con caracolas,
tempestades pequeñas, alaridos,

espacios siderales tan hermosos,
similares al Raco, que soplado
muy lento da calor, y habilidosos

recitan estresante lied en fado,
expresivos, románticos, preciosos,
finales plenos, bellos, he pensado.


MISTERIO IV

Explicar no lo puedes mas lo ansías,
igual que los científicos y dioses,
deidad, grandezas, Alfa, muchas pose.
¿Vale ser pretensiosos cual Mesías?

Intento yo escribir mis poesías,
¿vivir eternamente? sin adioses,
estrofas bien escritas sin acoses
que valen mil premisas y ambrosías.

Por cuanto es muy difícil el soneto,
lograr decirlo en sólo once sílabas,
toda mi gran historia: un esqueleto

que debe reflejar endecasílabas,
frases preconcebidas en terceto
con un gran cierre eclair de imparisílabas.


MISTERIO V. Finalle maestoso

Camino a esa gran luz, medito y voy
buscando sin buscar adentro mío,
y siempre lo recé así muy pío,
subí siete escalones en convoy;

son siete veces siete, pues sí, soy
yo entero, siempre amé desde el estío
todo, incluso mi yo, ¿seré impío?
sorpresas de la vida… ¡Y aquí estoy!

Pero escribí esta loca fantasía,
sin retorno y complejo gran boceto
lleno de tan curiosa y atea arpía,

filosófico y cósmico soneto,
costó poco rimar, ¿como ironía?
lo fué, para sellar este terceto.


COLOFÓN:

¿Buscamos nuestro Dios? pero que maña,
lo mismo que hemos dicho con razón?
Si tienes muy adentro un corazón
que desde el nacimiento te acompaña.

Te buscas a ti mismo: ¿es artimaña?
resulta complicada desazón,
la gente retorcida sin perdón
que dispersa indolente la cizaña.

La eterna bella búsqueda, gran fin
del hombre en encontrar su alfa y beta,
tal cual nos enseñó San Agustín

que hace al soñador y buen esteta,
rebuscar, explorar en un sinfín
y bebiendo la vida una opereta.
"

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