lunes, 28 de noviembre de 2011

Rancho Grande



Gracias querido, sobrino, por enviarme este pedacito de tanta belleza que acumula nuestro trópico; ya te veo y escucho con la emoción que puede sentir quien te tuvo en sus brazos siendo una adolescente, quizá no sepas que pedí a Dios fueses un hombre de bien y nos dieras muchas alegrías, eras mi primer sobrino.
¡Salud y éxito en tu labor profesional y en tus trabajos como entomólogo!

Siempre, tu única Tía.

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