sábado, 12 de noviembre de 2011

Un arma de destrucción masiva contra Europa

Un arma de destrucción masiva contra Europa:
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Reuters ha lanzado la bomba esta tarde. Los gobiernos alemán y francés han comenzado a discutir planes para la formación de una zona euro "más integrada y potencialmente más reducida". Una eurozona de primera división que dejaría fuera a todos los países cuyo déficit o deuda son ya inasumibles. Entre ellos, como nos podemos imaginar, estarían Italia y España.


"This will unravel everything our forebears have painstakingly built up and repudiate all that they stood for in the past sixty years," one EU diplomat told Reuters. "This is not about a two-speed Europe, we already have that. This will redraw the map geopolitically and give rise to new tensions. It could truly be the end of Europe as we know it."


Efectivamente, en la situación actual, sería algo más que el concepto de Europa de dos velocidades, que en realidad ya existe desde el momento en que hay países que no entraron en la eurozona. Supone soltar lastre y dejar abandonados a su suerte a una serie de países. Los malos alumnos, los mediterráneos derrochadores, los que supuestamente tienen demasiadas vacaciones.


La medida es tan radical que es muy posible que nunca se lleve a la práctica. Sólo mencionarla empeora la posición de aquellos a los que los mercados están asignando tipos de interés prohibitivos en la financiación de la deuda (Italia, con un 7,5% en los tipos a diez años, está hoy más muerta que viva). A medio plazo, esta devaluación de hecho, al crear un minieuro, abre la posibilidad de que los castigados mejoren sus exportaciones y por tanto sus opciones de crecimiento. Pero esa ventaja llegaría demasiado tarde. A corto plazo, puede hacer que la suspensión de pagos sea inevitable.


Mañana, un diario alemán abre otra vía con la información de que un grupo de dirigentes del partido de Merkel tiene la intención de presentar un plan que haga posible la salida del euro de algunos países (algo que las normas de la eurozona no contemplan ahora) sin que eso suponga abandonar la UE.


Son muchos los que ya desde hace tiempo afirman que sólo el BCE puede solucionar esta crisis existencial de la UE. No lo hará porque la clase política y periodística alemana no cesa de repetir a sus compatriotas que ésa es la primera estación de un viaje en el tiempo que conduce a los años 20, la hiperinflación, la crisis social más profunda y el regreso del totalitarismo.


Creo recordar que el último dato de inflación alermana es del 2,6%. De ahí se pasa casi sin solución de continuidad a Hitler. La ley de Godwin, una divertida norma de conducta de los foros de Internet, pasa a ser el manual de instrucciones de la política del país más poderoso de Europa. Defina ironía y tírese luego por la ventana.


Ante ese discurso, los gobernantes del sur de Europa no oponen la más mínima resistencia. La alternativa no puede ser continuar quemando dinero que no tenemos (quiera Dios que Merkel no esté al tanto de lo que ocurre en Valencia). Lo que no es de recibo es esta pasividad y sumisión a los dictados de Alemania.


Es un puro desatino. En varios países del norte de Europa, hay partidos euroescépticos o populistas que no comparten el consenso general de las grandes formaciones políticas sobre la UE. No son irrelevantes, pero ninguno puede aspirar a gobernar en solitario. Esto puede cambiar, y no sólo en el norte.


Todos estos movimientos harían que ese sentimiento se extendiera por todo el continente. ¿Qué sentido tiene continuar en la UE cuando Alemania comienza a expulsar estados después de haberse beneficiado de la existencia del euro durante una década? ¿Tiene sentido renunciar a la soberanía cuando la institución a la que perteneces responde sólo a los intereses de los ciudadanos alemanes?

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Jueves:

--París y Berlín negocian una nueva UE. El País.


En estos trabajos preparatorios, París cuenta con la inestimable ayuda de ex altos funcionarios europeos para analizar los aspectos ligados a las necesarias reformas del Tratado. Otras fuentes apuntan a que en una primera etapa el núcleo duro del euro, que promueven Francia y Alemania, estaría formado por un total de nueve países entre los que se incluiría España, que en las últimas semanas ha ganado una notable credibilidad y se ha distanciado claramente de Italia.


--Two-speed Europe, or two Europes? The Economist.

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