lunes, 27 de febrero de 2012

Isla del tesoro, o por qué Robert Louis Stevenson era vegetariano

Isla del tesoro, o por qué Robert Louis Stevenson era vegetariano:
Uno de los mejores vegetarianos de Madrid está en una de las mejores localizaciones de la ciudad: en la calle Manuela Malasaña, frente a un teatro y a pocos metros de un pub irlandés.

Isla del tesoro (que no "La isla del tesoro") es todo un clásico de Malasaña. Este vegetariano es uno de los más conocidos y visitados de Madrid aún hoy en día; y el porqué está claro: la comida que sirven aquí está riquísima. También ayuda su extraordinaria situación y su decoración rumbosa e intimista al mismo tiempo, pero son sus sabores los que se imponen finalmente.


Todos los platos que se sirven en "el Isla" (en realidad nadie le llama así, pero podemos empezar a hacerlo) son especiales para vegetarianos, pero que eso no os eche para atrás. Este es uno de los restaurantes más apetecibles para los "principiantes" en la materia vegetariana: sabores deliciosos y que gustan a todo el mundo, unido a texturas reconocibles y alimentos de primera calidad.


De lunes a viernes al mediodía puedes optar por su "Ecomenú": ensalada macrobiótica, arroz integral, pastel de tofu y verduras salteadas, postre o café y vino o cerveza. Todo esto por 9 euros más IVA. Pese a ser tan tentador como suena, no me pude resistir y opté por pedirme una "Jungle Burger".


Y la hamburguesa de la jungla no decepciona. En absoluto. No estamos hablando de esas de ternera que triunfan en New York Burger o Tommy Mel"s, sino de una hecha a base de azukis (legumbre roja con propiedades depurativas) y verduras, servidas en pan integral, una ensalada con un aliño suave y unas patatas en las que merece la pena detenerse. Son unas patatas cocidas de toda la vida, pero con la piel con un rebozado especial y acompañadas por una sala muuuuuy adictiva (si dejas algo en el cuenco me avisas).


Por si este plataco fuera poco, que no lo es, antes de pedir te obsequian con una generosa ración de garbanzos con cebolla y una salsa ligera de ali-oli. Tremenda. Para rematar semejante homenaje, mi acompañante (una auténtica jugona) y yo compartimos un postre llamado "Gocho de chocolate". Ya podéis imaginar por dónde van los tiros: chocolate en distintas formas, versiones y temperaturas. Alucinante.

Sí, salimos de allí rodando.

En DolceCity Madrid: Isla del tesoro

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