viernes, 22 de junio de 2012

Cartier, Rue du Faubourg Saint-Honoré

Me llega esta sugestiva publicidad de una marca conocida y, aunque difiero en cierta medida de las fórmulas publicitarias para captar la atención del público o los posibles compradores, no sólo observo y miro, es que veo la misma cuando algo me gusta en su contenido; porque es un esfuerzo profesional muy acertado y lleva su trabajo; así que sigo el recorrido del resultado y de lo que impresiona y llama la atención por su hechizo, porque el sistema publicitario es consiguir lo deseado en quienes aprecian la creatividad, el estilo, la belleza y sobretodo enseñar la calidad de una marca que destaca por ser una buena obra artesanal bien conocida.

Es posible que jamás sea yo o algunos de los que la vean y conocen, y los que lean este anuncio, afortunados dueños de este estilo de vida y propietarios de estas auténticas joyas que ofrece esta marca. Estoy muy lejos de poseer alguna. Tampoco me lo podía permitir habiendo tanta miseria en el mundo (...), pero eso no deja de que yo y tantos más admiremos los resultados de estas auténticas obras de arte, son como la buena música clásica, son ¡brillantes y tangibles manifestaciones de los sueños humanos para disfrutarlos con todos los sentidos! Pero, sin duda alguna, el objetivo principal es el que la ilustra perfectamente y cómo la vida se gana a través de los ojos y de los sentimientos de los posibles clientes que la aprecian; y son pocos los privilegiados que pueden disfrutar de ellas, porque pudiendo, si es preciso se demuestra la gratitud y la alegría ofreciendo un regalo así a quien se quiere, aunque no todos podamos ofrecer a los propios tan magníficos detalles donde se destaca y conjuga las excelencias de un auténtico regalo, una obra de arte bien realizada. La calidad en sus materiales,  belleza, originalidad en el diseño de la misma, como también la garantía de una auténtica y verdadera joya que formará parte de la elegancia y estilo de vida de su respectivo dueño/a. Todo ello demostrado y realizado con verdadero esmero cuidando los detalles que destacarán la misma y en un auténtico enmarque publicitario donde de el efecto deseado al equipo que lo trabaja.

A mí también me gustaría tener algo así, ¡porqué no! Sobre todo ver unas bellísimas vistas de París en un idílico y elegante momento y exquisito entorno con tanto glamour. Lo de ser joven...o, ¡ah, estar enamorada... Es más difícil conseguir lo primero que la misma joya por capricho de sentirla un instante puesta, es como un sueño en este mundo físico. Felicito a la marca que ofrece estos pequeños tesoros publicitarios refrendando la marca con el arte que lleva su resultado como auténtica joya.
Les dejo dos cortometrajes publicitarios que son un regalo para la vista por estar primorosamente hechos.

alattkeva-12





2 comentarios:

Elizabeth dijo...

La belleza de que eres capaz abraza soledades y las torna en verso. La vida sabe a tí.

Ranita Azul dijo...

Es el tiempo que se pega al sabor de las estrellas cuando se van deshaciendo en el espacio, querida; una ya siente que es polvo que necesita acumular la última energía para sentir cómo explota en cámara lenta a través de palabra, porque ella fue antes que su Creador...y por lo tanto del Espíritu de todo cuanto sostiene nuestra frágil naturaleza humana, un milagro como vida pero para es la paradoja y la metáfora del Dios vivo y no siempre se asume que así es.

Una rana azul ya sabe que no morirá mientras sus alas sean parte que se sostienen con ellas...

Un abrazo. Elisa