martes, 8 de enero de 2013

NADIE SE CRUZA EN TU VIDA POR AZAR



Quizás sea así mejor tomarse la existencia mientras se reflexiona sobre ello, la vida es maravillosa pero aún más saber que no estamos solos aquí y en todas partes si nos acompaña un ser humano aunque no sea de nuestra familia.

Conocido o no, será siempre lo que está más cerca y es afín a nosotros y a nuestras elementales necesidades o actitudes por lo que nos rodea o por lo que vemos dependiendo igualmente de la del semejante por su formación o educación. Pero en conjunto la tarea mejor es aportarse conocimiento para superar todo momento y avanzar o sobrevivir con la mutua correspondencia por cada momento que ha deparado el destino. Los propios errores hacen escuela de aprendizaje y de ellos aprendemos y conseguimos los cambios si queremos humildemente mejorar cuando sabemos que nos hemos equivocado.

Todos podemos aprender de los unos y los otros pero la vida no desaparece mientras existan circunstancias que disfrutamos y por alguna razón, ellas forman parte de un continuo ajuste, adaptación o aprendizaje que pasa a otros seres que la necesitan; porque si no cambiaran las cosas que nos afectan para un bien no sería tan interesante la esperanza que se espera de un siguiente día, si las contrarias no han servido para nada. Deseamos que pasen que se resuelvan como sea o, lo uno o lo otro, pero que nos ofrezcan siempre soluciones para escoger un camino y tener por fin una determinación; que cada cosa que ocurre nos sorprenda para el bien que debemos seguir si ellas son el mal que nos hace sufrir. Que con nuestra intervención o con la de otros semejantes, modificando las mismas podamos por fin saber que es lo que sí debemos pensar o hacer.

Sentimientos y razones para vivir y sentir lo que somos se hacen improvisados proyectos sobre la marcha de las relaciones humanas en la vida diaria, dilatándose en el tiempo que aún terminado en su proceso, nunca desaparece del todo aunque muchos creamos todo lo contrario; sino, que toma otro aspecto u otra consecuencia y eso es lo que no parece siempre pensarse, así que no termina por dejar de ser desapareciendo, por depender de otros resultados en que toda causa tiene su efecto y el mundo de lo visible que nos rodea es el que lo transforme ante nuestros ojos aunque jamás nos acostumbremos al paso del tiempo...  Seguiremos siendo parte de la existencia y peregrinos del tiempo pero si hay algo por recordar y reflexionar sobre ello hay un hecho sencillo que nos permite en la consumación de un todo, ver qué pasa o queda de un instante no visible a nuestras percepciones conocidas y sí a las que heredamos de la Naturaleza creada que nos sostiene. Si encendéis una vela, que es un aspecto más de las cosas que nos rodean, el momento es más espiritual que material por el significado trascendente de lo que se quema y evapora, quedando la parte material en una mínima expresión de lo que fue... Así que como dicen los entendidos, "es una sustancia física, cuando se esparce, se reduce. La espiritualidad, cuando se separa, se amplía y crece."

En el ámbito espiritual las cosas crecen aún siendo utilizadas y jamás desaparecen como pasa con lo tangible y conocido o lo de uso vulgar y corriente, convirtiéndose en chatarra u objeto difícilmente reciclable que fue hecho para un uso vulgar aunque necesario para la época en que fue utilizado; y no como obra artística para enaltecer el espíritu humano y el fin que produce felicidad, como pueden ser los materiales nobles extraídos de otros que por su naturaleza sirven al ser humano en lo físico y lo espiritual; por ejemplo la piel o cuero de los animales, el hueso, los minerales o la madera que sirve para un instrumento musical u otros materiales que lo completan y lo que da en satisfacción a quien lo sabe tocar, aunque sea un simple rabel para pastor, lo mismo que de un árbol se extrae la madera y de esta la pasta de celulosa y a su vez se consigue el papel hasta terminar en convertirse en material útil como lo es un buen libro por su contenido, lo que el supone para un ser inteligente por lo que se recopila en el mismo; por eso el verdadero Amor nunca desaparece pues pertenece al Espíritu que lo creó y a todo cuando fue, es y será, como necesidad de quien está sirviéndose de su materia para que ese pensamiento genere el sentimiento o la empatía que lo acercará a otros individuos. Es así como experimenta la vida con los opuestos para poder saber cuál es lo que premia o compensa y equilibra su existencia. Todos debemos ahondar en el interior de las cosas que fueron, son y serán para conocer lo que nos pertenece y cuando se sabe, se entiende el porqué del camino y cuál es y cómo se va hacia el mismo y para qué cuando el horizonte llama. La utilidad se la debemos a ese espíritu interior que no se consume y sí se evapora ante nuestros ojos pero no ante nuestra percepción interior.

No es difícil el gozo que se siente cuando damos con lo que ya fue y pudo ser en nuestras manos, porque es un elemento imprescindible para la eternidad aunque millones de nosotros no sepamos aún de su verdadera procedencia, cómo es y qué se siente cuando lo tenemos con nosotros. ¡En realidad siempre ha estado pero sólo esperaba a que supiésemos que estaba allí!

 Hay en nosotros una luz infinita que debemos descubrirla y quien cree sabe de qué hablo y quien sabe ya reflexiona; pero quien lo desee que pase de largo pues nada pasa y sí por por prolongar el tiempo cuando pudo saber que no es tan difícil hallarse dentro y mirar desde allí lo que proyecta con su propia luz; que si hay bondad en el corazón que repartimos vamos a recibir más de lo mismo. Es lo que importa. El problema del mundo es no predicar con el ejemplo y "son los hechos los que cambian los corazones y no las palabras y sus promesas". Ya lo dijeron muchas mentes sabias a lo largo de la historia de la humanidad aunque no necesitaron creer siempre en Dios y sí en el que llevamos dentro y es proyección de lo mismo que se rechaza y prodiga conocimiento. Aunque tarde, entenderemos que 'la luz', la propia, es parte de lo que nos ayuda a terminar toda jornada con el sol a la espalda desde el nacimiento hasta la muerte, pero jamás estuvimos ni estaremos solos en esa transición física hasta ser parte del espíritu que nos trajo como la llama que consume la vela...

(alattkeva-2013)


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