domingo, 9 de junio de 2013

Cómo el impresionismo le sacó partido a los reflejos del agua

Cómo el impresionismo le sacó partido a los reflejos del agua:
HELENA CELDRÁN
  • Las escenas de lagos, mares y océanos abundan en la obra de pintores como Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir y Gustave Caillebotte.
  • Los impresionistas estudiaron la incidencia de la luz en el agua, la confusión del oleaje, el modo en que las embarcaciones  se distorsionaban en el reflejo...
  • Una exposición repasa con obras del impresionismo y del posimpresionismo la importancia del agua en obras de Pissarro, Boudin, Monet, Signac...
'Les Canotier à Chatou'
Por primera vez en la historia de la pintura las pinceladas desdibujaban las formas. Los impresionistas aceptaron el reto de traspasar la figuración para captar una realidad pura y sensorial: las manchas de luz de los rayos del sol a través de las hojas de un árbol, la imprecisión vaporosa de la niebla marina o la confusa luminosidad de la gasa de un tutú de ballet demostraban que había una realidad que no obedecía a la nitidez.
Impressionits on the Water (Impresionistas sobre el agua), en el museo Legion of Honor de San Francisco (EE UU) hasta el 13 de octubre, explora la importancia que los pintores impresionistas y posimpresionistas le dieron en sus cuadros al agua, un valioso elemento que ratificaba que la realidad no tenía por qué ser realista. Los artistas crearon escenas en lagos, océanos y mares para estudiar la incidencia de la luz sobre el agua, capturar la confusión espumosa del oleaje, jugar con la distorsión de los reflejos de las embarcaciones...
Con 85 obras de la colección permanente del centro y préstamos de pinacotecas entre las que están el Museo de Orsay de París, la Galería Nacional de Arte de Washington D.C y el Museo Nacional de Suecia, la muestra reúne obras de pioneros como Pissarro o Sisley, impresionistas como Monet, Renoir y Gustave Caillebotte y posimpresionistas como Pierre Bonnard, Georges Seurat y Paul Signac.

Indicativo de un cambio social

Además de resultar atractiva por sus posibilidades creativas, la abundancia del agua en los cuadros impresionistas también es un indicativo del cambio social que vivía la burguesía de París en la segunda mitad del siglo XIX. El progresivo bienestar de la clase media, beneficiada por la Revolución Industrial, fomentó el interés por las actividades al aire libre lejos de la estresante capital francesa. Manet, Degas, Renoir y otros impresionistas capturaron algunas de las mejores escenas de ocio de las clases pudientes.
Varias de las obras de la exposición, como el óleo de Renoir Remeros en Chatou (1879) o la obra de Gustave Caillebotte Regatas en Argenteuil (1893) plasman la aficción de la burguesía por la navegación recreacional y de competición. Los hermanos Caillebotte (Gustave, pintor, y Martial, fotógrafo —parte de esa clase privilegiada, ricos herederos del dueño de una fábrica de armas— fueron más allá de la representación del agua: el primero se convirtió también en diseñador de barcos y el segundo, en regatista.
En un plano más modesto y bohemio, Claude Monet montó su estudio en una embarcación en la localidad de Argenteuil —uno de los destinos más frecuentes de la burguesía de París e invitó a amigos artistas como Manet a compartir los inspiradores reflejos de la luz sobre el agua.


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