sábado, 26 de octubre de 2013

Un poema de: Eduardo J. Ramírez: "Hoy decido abandonar..."

"Basta ya 
de bañarme con incienso, 
de la falsa tendencia a vanaglorias. 
Basta ya de moverme por presiones 
de la clase social en la que vivo. 

Es momento de aceptarme tal cual soy: 
un barro contingente y reemplazable. 
Es momento de dejar la queja ardiente 
y aceptar las cosas como son… 
los climas extremosos 
el ruido de la calle, 
y esa ingratitud de algunos cuantos."

Estrofa de un poema de: Eduardo J. Ramírez (Poeta mejicano)
Titulado: "Hoy decido abandonar..."

Se intenta ser coherente con la vida, con los amigos, con la naturaleza humana y sus absurdas formas de humillarnos por nada... Un puesto de poder es siempre un arma. Se intenta empatizar y ser menos frívolos, ambiciosos y hasta trepas para subir peldaños sociales o ganarse con hipocresía al amigo que más sabe o que nos da el empujoncito hacia arriba, simplemente porque ese empujón se considera inmoral e injusto y no da honor ninguno a quien consigue de los semejantes un recurso ilegal, sólo para sentirse mejor ante el resto, pero nunca será ante el propio yo personal, porque sabemos quiénes en realidad somos para llegar donde queremos y no somos tan buenos ni tan válidos, que aún no estamos preparados o formados y hasta incapaces de tener un alto puesto, un título, un reconocimiento público o ejercer una labor social digna; pues requiere preparación, integridad y otras virtudes para ganarla sin ayudas. Porque estamos arrebatando a otros ese verdadero esfuerzo de llegar al escalón siguiente. Sin embargo se acepta por ambiciones personales, pro ser más o algo, pero se  consigue sin el derecho moral que se merece. Pero aquí, allá y en todas partes el fraude, lo irreal, la apariencia y la falsedad  se encargan de demostrar que es bueno lo que haces, que es cierto y original todo aquello que otros sí hacen bien, sí se lo trabajan, sí se lo procuran con sacrificio  sin una sombra al lado que ayude a demostrar que vales pero permanece escondida..., que nadie ve pero está para  cubrir lo engañoso.

Este mundo no es tan valiente de representar ese papel que tú nos regalas, Eduardo,  así de honesto. Ni tampoco entenderlo tal como lo expones si tuvieses que  predicarlo en un medio de difusión más amplia, porque los valores en manos de charlatanes de oficio también pregonan maravillas y hasta se atreven a dar lecciones de moral para cerebros vacíos, que sólo se contentan con las palabras hermosas y no con la esencia que mana de lo más profundo de un ser que conoce cuáles han de ser sus pasos por el mundo, para ir con la frente alta sin avergonzarse de lo que no hizo o dejó de hacer en su ayer cuando pudo, cuando estuvo a tiempo de demostrar que podría dar mejores cosas a esos otros que ha agraviado y no dio a tiempo mejores soluciones, mejores hechos como ejemplo. Pues la muerte nos coloca en el mismo lugar pero no lo que dejamos como huellas...

Tú poema "Hoy decido abandonar" puede ser y lo es un llamamiento al orden moral interior, a la exigencia de la Verdad y la Justicia, al corazón de los que mienten, engañan y roban esperanza o se ganan a los seres ingenuos o crédulos para que les ayuden y no dan nada por ellos cuando consiguen sus objetivos. Recurren a ellos para que se impliquen o se inventan una treta para que vayan donde interesa, porque saben quién caerá más rápido por tener ya fama de 'samaritano'... Es como en el cuento de las ranas que caen ene el agujero, se salva quien por moverse y saltar más consigue sus objetivos. Y no quien se queda impune de los males que cuelgan a otros... Es necesario que haya una reflexión positiva para quien lee tu poema, que no siempre es igual para todos porque no se lee para entender su fondo o, para facilitar ese ejercicio moral del cambio que lleva cada ser responsable de su propia existencia a evitar los actos insanos que rompen a otros.
Es un poema que podemos hacerlo nuestro y extraer una enseñanza de lo que somos incapaces decir pero también callar por temor a tanta renuncia inútil, se podría pensar o nunca llevar a cabo,  pero también para medir la entereza moral y saber si estamos preparados para tantas renuncias que podemos proponernos y acabar con ellas, dando un producto mejor de raza humana.  Pero hay quien abandona por no luchar por su Verdad que es la de todos, pero incomoda al colectivo porque la apariencia viste mejores galas y se pavonea de sus suerte ante los que la premian con halagos, los amigos, la familia o  una parte de la sociedad porque se ha comprometido para creerse su mentira y sigue representando su papel y liderando su suerte... Eres diferente, claro que lo eres, cuando eres ingenuo y buena persona por evitarte males mayores que aún siendo víctima de un hecho insano no se castiga al culpable del daño moral ocasionado; y aunque lo digas has fastidiado a quien no piensa lo mismo hasta que le pasa algo parecido en otra realidad o contexto. Para entonces entenderá. Esa es la noria para los que se mienten y para los que juzgan apariencias y para los que creemos que la justicia existe o la esperanza y seguimos tropezando, por eso estaremos ayudando a quienes no nos sacarán de ninguna  embarrada ajena a nosotros aunque sepan que nos mojamos. Indudablemente que esas lecciones ya no las pasaremos por alto pero benditos sean los que nos han abierto los ojos a tiempo. Esos mismos que nos han hundido, difamado y dañado lo mejor que dábamos y nos han traicionado por abusar de nuestra confianza. Son traidores aunque ahora rían y sean felices habrá ley de compensación.

Pero...querido hermanito, "hoy, decido abandonar"... a los que conmigo se han portado  lo contrario de lo que esperaba para que yo no me parezca a ellos, pero no lo conseguirán. Gracias.


Un abrazo.  Siempre, Elisa.

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