sábado, 10 de enero de 2015

DIOS

Es que, es obvio para cualquier ser humano con un mínimo de inteligencia, por ser o no creyente debe pensar así:
Una intenta ser buena gente pero es muy difícil en un mundo donde las tendencias de todo tipo, son parte de los intereses en que se mueve la sociedad por lo que sea. Necesitamos vivir al margen de lo que pensemos y es una trampa. Reconocer qué nos lleva a estas situaciones que nos impiden ser justos, condescendientes, tolerantes y confiados, etc., es cosa bien difícil que se dé mientras las religiones y las doctrinas políticas se crean que tienen la panacea de todos los males de la humanidad y que, su jefe, líder o Dios, es el verdadero. -Dios se debe partir de risa- Pero ser humilde conlleva a sentirnos mermados en facultades cognitivas para una parte de los que no piensan lo mismo, pues nos creemos por momentos con más derecho a saber o entender y discernir la verdad, pero no deja de ser 'nuestra verdad' a la hora de encarar la ajena. Así que son los hechos los que nos dicen quiénes somos en realidad o quién es quién, sin lugar a dudas. Quien tiene sus propias creencias o forma de ver su vida y no la VIDA tal como se ve como ejemplo diario, esa que por desgracia desconocemos de otros porque vemos sólo rostros y no corazones, no acepta de esos otros que no piensan como él y, suele apartarse del sentido común por coherencia con lo que le da de comer; porque la propia realidad hay que salvarla aunque que se sufra pero es que esos otros "no son los míos y ellos se lo buscaron", se opina por desgracia cuando estamos bien.


Quien evita dar sus puntos de vista tiene temor de asumir que es parte de un Todo, porque los que piensan diferente no entran en el cómputo de sus amistades; y, así, nos alejamos de la realidad del mundo, porque no se sabe que, si das ejemplos de una forma de ver el mundo, 'mi mundo o su mundo', terminará por dañar lo más hermoso que une a los seres humanos: El Amor. Y los sentimientos no son una bandeja que se brinda a menudo a todos. No es que sea inteligente si se abstiene y quizá obre por su bien si no opina o calla por su entorno. Prejuicios. Pero es egoísta y no cabe un interés que no acepta el común de todos. Es un pensamiento alineado por unos principios que no todos comparten, políticos o religiosos y consigue todo eso que ha pasado en Francia, porque si no se cogen las armas para matar se utiliza la palabra para hacerlo de otra forma lenta. Unos lo llevan a cabo quitando de en medio a quien piensa diferente y, otros desprecian a quien no está con él/ella/ellos y se convierte para los demás en enemigo, toma con desprecio por cómo piensa. Decir que respeta los Derechos Humanos o los Valores que nos distinguen, está lejos de ello mientras seamos ovejas de un rebaño y olvide que todos somos parte de Dios y su redil, arena cernida del mismo fragor de la vida y parte del Cosmos por naturaleza de lo creado.

Las religiones como la política, han de llevarnos a lo bueno y sensato y no al odio o al rechazo del diferente y menos ser cruel si hay oportunidad de hacer daño, porque no compartamos la misma esencia de una Fe o una esperanza universal que nos une y nos hace más hijos de un mismo Dios a todos. Las doctrinas que separan son esas malas interpretaciones de esos locos 'iluminados' que rompen la luz de una ciencia infusa, la de un Dios único.

Porque se trata de percibir a Dios en su Espíritu Divino, un espíritu libre de lo que soporta la Vida de este acá del mundo y, sufrirlo en carne propia o vestidura temporal; sino, amigo mío, no se aprende del dolor del mundo entendiendo las penas del semejante. Todas las tenemos que sufrir para purificarnos por eso vamos viniendo, a recoger de la cosecha que no quisimos… si no fuese así tampoco conseguiríamos experiencias. Saber cómo debemos actuar según lo sintamos dentro los que creemos en su propio espíritu, el que ha de manifestarse dándonos recursos para aguantar cuanto nos ocurre cada día o de vez en cuando pasa y nos preguntamos por imbéciles: ¿Por qué a mí? Y somos los que deseamos que nos pasara (…). Es una oportunidad única. Cuando la vida se convierte en experiencia por ser una parte tangible deberíamos recordar los proyectos que tuvimos para ella, de la misma forma que proyectamos ya en ella promesas que no cumplimos, pero las olvidamos. Es bien triste. Somos como un dios vivo si usamos la parte inteligente de la misma porque existencia. Mira si no es verdad que cuando fallamos, después de pasar un mal rato decimos que vamos a cambiar, estamos preocupados por elevarnos por encima de lo que nos limita sin tirar la toalla. Es que de vivir se trata hasta que Él lo crea conveniente. Salir del problema, aguantarse joven o viejo, luchar, defender lo justo de la dignidad o aceptar lo que hay si creemos que ya fue suficiente lo que hicimos, pero hay esperanza o fe para esa tenacidad de buscar la forma de defensa, eso es seguro si tenemos las neuronas bien. La Vida se compone de sus miserias y de sus luces de neón porque no se hallan las de Dios y las del Padre en su esplendor cuando lo rechazamos, sólo hallamos un medio de alumbrarnos, pero sin ciertas capacidades que sólo son premios para salir del mal paso dado y no indagamos para percibirlas o buscar en nosotros; de conseguirlo se alcanzaría a entender o comprender quién nos trae de nuevo a la misma joda de siempre, y por ser malos alumnos a pesar del dolor de padre nos daríamos cuenta que es lo mismo ese dolor del que enseña a su hijo a que por fin se aplique, descubriendo por sí mismo cuál es su verdadero cometido en este acá, no sólo el que siempre tienta para pasarla lo mejor posible olvidando alrededor a quiénes sufren por nuestros olvido, falta de consideraciones cuando tenemos responsabilidades aún por cumplir.

¿Por qué nos quejamos? Ah, allí está el problema cuando algo hacemos o estamos haciendo mal, incluso pedir perdón por lo que no supimos hacer a tiempo o en su momento y las consecuencia de nuestros actos los sufrimos y, ellos son lo que recogemos o nos regalan paz o alivio espiritual si fueron justos.

Hacer de la existencia una experiencia del bien y del mal es la opción que nos cuesta una labor paciente, donde no falta la luz propia pero hay siempre otro que apaga el interruptor en su provecho y no lo vemos y, si lo vemos ya es tarde. Porque si recurrimos a ella podemos recordar que algo queda de haber sido dioses y haber tenido ‘alas’ propias si no usamos un potencial importante para ser felices, incluso huyendo de los problemas o peligros que iban a enrarecer la existencia futura, pero como eran tentación a los sentidos los dejamos que actuasen y tan felices taponamos el sentido común que ya indicaba que nos estábamos equivocando. Nadie es un 'iluminado' por saber cuál es su labor y sí por cómo se abre paso en el silencio sin el ruido del mundo, dejando las huellas de la sabiduría de Dios al servicio del resto de los que están y vendrán, a ésos, todos, los recordamos. Debemos recordar que si estamos, trabajamos y pensamos para otros y debemos ser ejemplo. Esa es nuestra labor, que recojan el testigo.

La palabra sólo es la señal en el camino no la meta, pues quien se trace como ejemplo' una meta a seguir ha de obedecer todas sus reglas y son pocas "pero aburridas", por eso se escogen los atajos. No podemos cargar el alma de tanto peso si no sabemos llevarlo encima. No nos quejamos a otros por lo que no fuimos capaces de hacer en vida mientras gozábamos de nuestros sentidos y encima los culpamos de nuestras infelicidades. Siempre he pensado que el mejor báculo para sostenernos es haber llevado una vida de rectitud aún a costa de críticas, sacrificios y de arrepentimientos cuando no podemos hacer nada. Pero se va a gustito sin tropiezos ajenos, somos dueños del bastón que nos dirigió.

-Recordemos que el fallo de Adán y Eva, como ejemplo y simbolismo, fue la desobediencia-. Vivir de acuerdo a la Naturaleza del Espíritu Creador es la Ley.


*Las ranas azules saben...*



alattkeva

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