martes, 8 de diciembre de 2015

La conducta social con nuestros semejantes


Me enoja aguantar situaciones injustas, opiniones insanas y faltas de rigor  y objetividad, más  por desconocimiento de la persona a la que ofende. Quienes proceden así para salir del paso, ofendiendo a otros, parece que aseguran carácter y seguridad ante los desconocidos, si los ofendidos  por educación callan. Porque de su firmeza o acritud, depende su éxito social por ser más creída su posición, pero han utilizan al tonto que las aguanta.
Lo digo por otros a los que he visto sufrir. Pero también a mis años me han dado lecciones que no me merezco ni ya necesito y, delante de otras gentes que han reído la gracia. No tienes porque servir de bufón improvisado de nadie. Y, menos, que otros rían la gracia o la opinión que tienen de ti, cosa que ignorabas. Porque se figuran lo que no es. tristemente las apariencias se disfrazan y la estupidez inconsciente, ríe el chiste; pero puede este tipo de situaciones mandar al carajo a un ser humano que es bueno.

El injusto daño  que se recibe de personas que aprecias, porque callas y aguantas sus malos modos, siempre van vestidos de educación, sonrisas y caradura.  Y te das cuenta que eres sólo un comodín. No eres un amigo que aprecian y si es así, se han equivocado. Se pasa muy mal y no estás dispuesto a que se vuelva a repetir.
Lo aguantas y concedes de nuevo confianza.

Entiendes que algo se ha roto por dentro, sabes que ya no vas a repetir lo mismo, ni a exponerte de nuevo. Estarás sin opinar si llega el caso o decides retirarte con prudencia. Distanciarte. Porque sabes que, si procedes con justicia si se repitiera o se presenta otra ocasión, servirías de nuevo para que se justifiquen ante un reclamo si lo hicieses, porque creen justa su intervención aprovechando el ayer por lo que reclamas (!), para rematar con un: "si ya te conozco mucho mejor". Hundienco moralmente sin importarles nada.

¿Cómo diablos te defiendes ante quien tiene más peso moral en cualquier momento, por ser conocido por tenerse por serio, justo y ecuánime? Es que le sirves en plato la venganza y la amistad se va al carajo. Es humillante. Y quien es manipulador y habilidoso, sabe arreglar sus fallos sirviéndose de lo mismo que se defiende. Y, lo que antes creyó que estaba bien hacer con nosotros, pero supo que se equivocó, le sirve para machacarnos y tan a gusto. Esa es la realidad y no otra. "Habilidades sociales", se llaman.

Jamás debemos aprovecharnos de los débiles... creer que, porque callan y aguantan, son tan imbéciles, es un valor que no se merecen. Sólo son prudentes o educados. Siempre observan, miden la distancia a la que deben de estar, saben y conocen su puesto o lugar, pero también conocen del que piensa mal y juzga precepitadamente, cuando rompen su criterio y su armonía interior, saltan con mucha razón. ¿Lo saben los que juzgan y se equivocan? ¡No! Y si lo saben prefieren pasar por víctimas.

 alattkeva

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