martes, 29 de marzo de 2016

DERECHOS HUMANOS, SÍ, ¿Y LOS DEBERES?

Pensar es andar hacia atrás sobre la historia, y volver para meditar a conciencia sobre lo que dejamos de hacer, para evitar con las medidas y el ejemplo, que esos pasos sigan adelante sin tropezar en la demagogia de los políticos. Creo que la solidaridad es bondad o amor humano por el semejante y eso dice mucho de nuestra forma de pensar ante este mundo. Brindar asilo a quien lo necesita es un deber moral incuestionable, pero debe hacerse en orden y de acuerdo a las leyes de cada país que están para cumplirse, pero recordando que ya "no se atan los perros con longaniza"...También hay que pensar en la realidad laboral de tantos millones de desempleados, jóvenes sobre todo que desean una vida mejor, por su sacrificio y el de sus padres por terminar unos estudios superiores y no tienen trabajo. Facilitar a los propios la seguridad de un futuro algo más seguro es prioritario... Asegurarles que tampoco les faltará lo mismo que a otros que llegan buscando lo mismo y se les otorga: 'trabajo', hogar, lo básico para vivir con dignidad y cuidados para su salud y educación para integrarse, sin que estas situaciones sirvan de nuevo a otros ERES..., o las corruptelas de la financiación pública en manos de irresponsables políticos y colaboradores; porque, para integrarse en la sociedad donde llegan, ¿quién asegura que sea igual para quien ahora está en la cola del Paro?

Integrarse en otra sociedad diferente en la forma de vivir y pensar, es aprender a convivir de nuevo en otro país con otras costumbres, otros medios de entender la vida y aunque de puertas para adentro, se piense de otra forma con respecto al que se acoge, es bueno que se sepa que no tienen ningún derecho a dañar la convivencia o alterar el sistema que lo acoge con exigencias, si se está cumpliendo con sus expectativas. Se hace fundamental que sepa por educación y conocimiento de esos derechos adquiridos, cuáles son los deberes que lo obligan..., y que todo depende de las posibilidades del país donde llega, sujeto a sus leyes y cuáles DEBERES también. El respeto es fundamental.
Porque quien defiende con la boca bien grande "los Derechos Humanos", cree, que dando a todo el que llega acogida también consigue ser mirado de otra forma, que está libre de ser un peligro para el forastero e incluso no peligra su integridad ni la fe su familia por ser solidario o, la vida de su comunidad, colectivo, pueblo o nación; pero no ofrece a cambio de esos DERECHOS HUMANOS los mismos DEBERES a aquéllos a quien se los otorga. A cambio de un sueño y de un mundo mejor, hemos emigrado muchos de nosotros entre los que me encuentro y, así lo ha hecho mi familia paterna y materna, por buscarse un mundo mejor, incluso obligados como esclavos en barcos negreros un siglo largo atrás (...), nunca nos faltó el deber del conocimiento y la educación para estar a la altura, por saber cuál era nuestro lugar en un país extranjero, nuestra lucha por mantener nuestra realidad con nuestro esfuerzo y trabajo, y todo, a cambio de lo que se nos daba pero andando con la cabeza bien alta. Porque así nadie podrá decir que, quien te acoge sólo dio facilidades, subvenciones, hogar, alimentos y todo tipo de ayuda, mientras sólo estirábamos la mano esperando con la otra en la cintura, o quién sabe en qué parte.


EL DERECHO A LA DIGNIDAD INDIVIDUAL te lo ganas allí donde se empieza, trabajando por ese sueño... Y donde te pueden ofrecer un trabajo y no, donde los propios siguen ocupando las listas del Paro laboral, mientras el que llega lo obtiene todo sacrificando al autóctono, para que crezcan las envidias y los odios. Los derechos te lo ganas demostrando que no te coges el trasero con las dos manos cada día, o estás para verlas venir fácil robando y mintiendo, viviendo del cuento o de la lástima, explotando emociones. Se puede crecer desde la nada con honestidad si se desea ser una persona de bien, aunque apenas tengas lo básico para vivir. Si eres capaz de luchar por un futuro mejor puede que con el tiempo de buenos resultados, si hay trabajo y paz y justicia social allí donde empezaste. La dignidad hay que ganársela con hechos donde quiera que estés, por ese me duele saber de toda esta gente que promete tanto con dinero ajeno, olvida tal vez la realidad de la nación que pretenden gobernar. Todos piden pero nadie da, ni devuelven el dinero que roban.


DERECHOS HUMANOS, SÍ, ¿Y LOS DEBERES?
Quien defiende con la boca bien grande "los Derechos Humanos", cree, que dando a todo el que llega acogida, también consigue ser mirado de otra forma o, que está libre de ser un peligro para el forastero e incluso, no peligra su integridad ni la fe de su familia por ser solidario. Y que la vida de su comunidad, colectivo, pueblo o nación esta libre de atentados. Pero no ofrece a cambio de esos DERECHOS HUMANOS, los mismos DEBERES a aquéllos a quien se los otorga. A cambio de un sueño y de un mundo mejor, hemos emigrado muchos de nosotros entre los que me encuentro y, así lo ha hecho mi familia paterna y materna, por buscarse un mundo mejor, incluso obligados como esclavos en barcos negreros un siglo largo atrás (...), trabajando en Campos de exterminio por ser lo que eran. Nunca nos faltó el deber del conocimiento y la educación, para estar a la altura de cuáles eran esos dos conceptos: derechos y deberes. Sabíamos cuál era nuestro lugar en un país extranjero, nuestra lucha por mantener nuestra realidad con nuestro esfuerzo y trabajo, como evitar conflictos y todo a cambio de lo que se nos daba por un puesto de trabajo digno, devolviéndolo con una integración a gusto de quienes nos acogían y un servicio a la comunidad, pero andando con la cabeza bien alta. Porque así nadie podrá decir que, quien te acoge, sólo te dio facilidades, subvenciones, hogar, alimentos y todo tipo de ayuda, mientras se estira la mano esperando más o con la otra en la cintura, o quién sabe en qué parte más cómoda o agradable. Con un buen sueldo, calzado y vestido y un hogar seguro, se promete de todo encima de la peana. Que no nos engañen quienes gobernaron y lo pretenden ahora los mismos u otros. EL DERECHO A LA DIGNIDAD INDIVIDUAL te lo ganas allí donde se empiezas trabajando por un sueño. Y donde te pueden ofrecer un trabajo seguro, y no donde los propios siguen ocupando las listas del Paro laboral, sin futuro "mientras el que llega lo obtiene todo, porque se lo prometieron", pero sacrificando al autóctono..., para que crezcan las envidias y los odios. Eso lo aprendimos quienes fuimos emigrantes. Los derechos te los ganas demostrando que no te coges el trasero con las dos manos cada día, teniendo hijos irresponsablemente y exigiendo lo que nunca das, convirtiéndote en mendigo o en delincuente porque hay más de lo mismo. Porque si estás para verlas venir fácil o mintiendo, viviendo del cuento, la lástima, explotando emociones o delinquiendo, es mejor evitar que pueda pasar, haciendo las leyes que lo eviten. Se puede crecer desde la nada con honestidad si se desea ser una persona de bien, aunque apenas tengas lo básico para vivir. Y si eres capaz de luchar por un futuro mejor, puede que con el tiempo dé buenos resultados, no por fe y sí porque te lo procuras si hay salud, ganas de hacer algo o aprenderlo, para trabajar con honradez, viviendo en paz si hay justicia social allí donde empiezas. Sin estas cuatro cosas no se puede avanzar. La dignidad hay que ganársela con hechos donde quiera que estés. Y quien ha pasado por ello lo sabe. Por eso me duele saber de toda esta gente que promete tanto con dinero ajeno, olvida tal vez la realidad de la nación que pretenden gobernar. O que ya la gran mayoría no nos tragamos el cuento. Todos quieren regalarnos una España perfecta, pero con dinero ajeno. Exactamente igual que quienes se hunden en sus tramas corruptas, pero flotan en la honradez de boquilla y más promesas, sin que nos devuelvan lo robado y sin que nadie lo pague con cárcel o enajenando su bienes, por lo que nadie devuelve. Pero tan amigos de sus amigos que les dieron alas para mirarnos desde otra altura a las hormigas obreras que los mantienen, porque piensan que están en su derecho y que las cosas son así para quien las busca (...), pero dándonos lecciones de ética. Y todos con la misma murga se van yendo de rositas. ¡Aquí no pasa nada!
 alattkeva




Enlace al artículo que aparece más abajo de: Paco García Marquina





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