sábado, 24 de septiembre de 2016

Cuantificador existencial ¡Ya está bien, no!


Me permito unas palabras, nada más...
Destacando una opinión perversa,
para quien ignora el daño de su dardo envenenado,
 "¿por si caen...?"
-¿Y quiénes deben darse por aludidos?-

Quizá cuatro idiotas angustiados lo serán.
Pero utilizas el determinante propio del iluso,
encriptado un discurso falto de humildad.
Inventando rivales o enemigos como trampa,
con un lema pistolero y bien falaz.
Castigador de espíritus honestos...
"Por si acaso se halla cualquier mal".
Y, de un tiro, rematando a quien no piensa,
te procuras con tu estilo, el acertar.
...
Me permito describir lo que se intuye,
lo aprovechable de mi ser honesto
 que razona tu gran inseguridad;
por si he de pisar minas o lodo y no funcione
este tiempo de mi edad: mi bendito despertar.

Mas, ahí debe estar la irreflexión y, atolondrados,
les confundes, das consignas y mensajes hieráticos;
solemnes en los tonos que despistan
para aquellos que no leen, y los conquista
palabras con ponzoña 'envenená';
sin entender lo que se expresa,
dando a un "me gusta" y algo más;
pues aún no comprenden -todos- el lenguaje perverso
de desmedrado malestar.

¡No me gusta tu estilo, te lo digo,
y duele que te cuelgues un piercing en tu ombligo!

A. Elisa Lattke en: "Ranita Azul"


2 comentarios:

Rafael dijo...

Pienso igual querida amiga.
Un abrazo.

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

Gracias, Rafa. Pero a veces cansa lo que nunca nos hará bien si caemos en el temor de servir para ser servidos, con amenaza. Una sabe de su tiempo y valora las buenas y honestas amistades. Es lo más lindo. Se precia esa cordialidad y sobre todo la sinceridad de quien nos enseña y se aprende.