lunes, 12 de diciembre de 2016

Maltrato a la pareja y enfermos manipuladores

Reflexiones en la charca sobre los calumniadores



 Suele pasar a menudo, que quien es más inocente o frágil es presa fácil de desquiciados o seres que han perdido valores éticos. Molesta e inquieta la gente que es prudente por  observadora y no ajena por completo a cualquier problema de índole moral, que afecta a otro u otros. Se la escoge como chivo expiatorio de males que jamás sería capaz de llevar a cabo. Precisamente por su trayectoria moral y humana para igualarla al mismo rasero de los que la desprestigian. Utilizan la manipulación. Pero siendo un ser reflexivo y con buena memoria, aunque ingenua, aún sigue confiando en aquellos que le hacen daño. Cree que aún existen los milagros.

La cobardía de los seres humanos es capaz de usar como defensa la calumnia o la mentira, para comprometer a los que acusa, poniendo en duda su reputación, aunque sean personas de respeto que conoce y no ignoran hechos que les comprometen.
 Parece que poco importa para ellos la inocencia de quien escogen como culpable... "por quedar en casa". Y pasan por encima de su dignidad y menos, se piensa en las consecuencias morales, generadoras de mermas en la salud de sus víctimas. Sus propios familiares en muchos casos. 

Precisamente, porque son los que no deben saber de lo que les perjudica y compromete. 

Se ganan la confianza de personas ligadas a quien acusan, sirviéndose de otros familiares, que desconocen el verdadero problema que originaron,  y se lo endosan a su padre o su madre y hasta su abuela, para que sirva a su indignación y puedan tener así un aliado que les defiende, en caso tal que se hable o se aluda a los sinvergüenzas que lo produjeron. Es una trampa muy bien planificada por un cerebro retorcido, enfermo y bipolar. Convenciendo y escogiendo a quien escogen y, éste, como es lógico,  ignora que es utilizado al contarle otra versión de los hechos pero bastante creíble. 

Levantar un falso testimonio o manipular  la verdad, es fácil para gente inmoral que ha perdido su dignidad. Pero muy interesada en acabar con la entereza de quien sabe cuál es la verdad y tiene una excelente memoria. Su chivo expiatorio, su víctima. Temen verse desnudos ante los que aún creen en ellos, pero desconocen sus errores. Es decir: su salud mental por lo que han originado, pasando a ser un peligro su víctima, a la que siempre culparán de lo sucedido.  Está en juego su opinión contra la del/los presuntos inocentes.

Es propio de miserables con mentes enfermas, desesperadas o, acaso, aterrorizadas por culpa del inductor más fuerte, el que mueve al imbécil que domina, sin temor de Dios y, aunque tenga o haya tenido recursos morales, al estar en sus manos lo ha vaciado de todo lo bueno que cree es producto de la religión..., para no acusar al verdadero culpable al que le colabora, porque ha fallado, lo ha descubierto, y teme  que lo acuse harto de ser su cárcel moral por obedecer en todo.  Le hace chantaje. Pero esto es normal en personas inmorales, que ya han perdido mucho ante quien tienen atrapado en una red de mentiras, para justificar un serio problema: la salud mental de un canalla. 
A veces, a la sociedad engañan y también a la familia. Temen perder credibilidad y su cómodo estatus que le brinda 'el propio verdugo'. Otra forma de chantaje emocional de maltrato a muchas parejas, donde la perdedora es la mujer.  
Son seres humanos amedrentados y atormentados por tropiezos impensables en sus vidas, a causa del loco con el que viven. Lo que frenan su crecimiento mental y emocional, libertad y futuro. Pero viven en un mundo lleno de mentiras con tal de no perder la confianza,  ante personas que aún creen en ellos o, creen que creen... A las que dominan por su capacidad de persuasión y por el amor que les dan. Acaso porque ya saben en la infernal cárcel en que viven y no pueden salir de ella por su propia cabeza. Están tan atemorizados que creen que todo los problemas en que se meen , inducidos por el enfermo con el que viven, son suyos y no del canalla que manipula su voluntad. 

Así que su capacidad de decidir por sí mismas está en manos ajenas.  Obedecen a quien como un micro chip se implantó en su realidad y vigila... No les importa romper otras vidas con tal de favorecer a un canalla. Son dignos de lástima al moverse como zombis.



¡Ah, si despertaran y pudiesen ser libres!!! Así se darían cuenta de la pesadilla en la que han vivido, rindiéndose al infernal ser que pudo robarles lo mejor de sus vidas: la libertad de pensar y la voluntad de decidir por su cuenta.


alattkeva          

1 comentario:

Rafael dijo...

Por desgracia es algo que está de actualidad.
Un abrazo.