Reflexión baldía

REFLEXIÓN, QUIZÁS BALDÍA PARA QUIEN PUEDA LEERME:

Antes que nada, antes que nadie,
antes que la idea, antes que tú y yo,
la vida era un presente para quien la observaba.
¿Cómo ser soberbio o adalid de lo obvio,
promover la idea redescubriendo la iluminación?
Saber que es necesario comprobar que el mundo lo necesita, aprovechando el momento  para vender libros de autoestima o auto ayuda, precisamente cuando vuelve a enfriarse el mundo, porque ha estado sirviendo a la materia.

Me pregunto: qué ha pasado en ese largo intervalo de desidia, inconstancia o dejadez, respecto a la cultura heredada, la que nos permite nutrir el alma y no olvidar que somos TODOS hijos de la LUZ.
¡Cómo ser tan palurdos no enseñando a otras generaciones o incluso a la propia, nuestro origen espiritual, nuestro presente físico necesario para un aprendizaje o, creernos unos oportunos iluminados. Sí, ya - como os digo y lo afirmo- somos hijos de la luz todos!
-Salvo que con ello se consigan beneficios, porque por desgracia los gobiernos y la Educación dada en los centros de enseñanza, olvida la cultura del pensamiento, el espíritu de lo bello que debe ser parte de nuestro ser para no perdernos en el polvo, mientras volvemos.
Da tristeza servir a los buscadores de la tibieza, el desinterés, la laxa condición humana que se decanta por lo que hace feliz al cuerpo sin medida, renegando de lo que es motor y alimento regenerador del ser humano, sirviendo al inmoral, al libertino y al bellaco, que niega todo lo que le estorba para que abunde la ignorancia y nutrirse después de la estupidez. 

alattkeva

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